14/05/2011
4:45 am
Había en el ambiente un sentimiento que no lograba descifrar, ni siquiera sabía si era que mis propios sentimientos y emociones se habían congelado ante la horrible situación. Las malas noticias corren rápido, como el fuego consumiendo un papel, sabía que todo cambiaría a partir de ese mismo momento, nada sería igual.
Cuando encontraron a Cherry a dos cuadras de la escuela de Taekwondo la vida nos regresó al cuerpo aunque no del todo, las preguntas nos asaltaron. ¿Estaba viva? ¿Cómo estaba?
Ella estaba viva, inconsciente pero viva. Moretones por todos lados y el labio roto al igual que el ojo derecho, la nariz necesitaría una operación, eso dijo mamá. Eso no fue lo peor… Cherry había sido violada.
A mí pequeña hermana le habían arrebatado su inocencia y algo que nunca iba a olvidar. Una mancha que jamás iba a borrar. La habían roto y no podían arreglarla. Pronto las llamadas hipócritas llegaron. Primero los Choi, no eran importantes, tampoco los Lin. Después los Sakurai, los cuatrillizos se veían preocupados pero más aún más Diana y la mirada de Daryl decía muchas cosas, como si la entendiera. Me enojaba aquello, ni siquiera yo podía entenderla ¿Cómo podía hacerlo él?
Cuando ella se fue recuperando con el pasar de los días también fue admitiendo visitas, no quería ver a nadie, ni a los padres, dos semanas después, el 28 de mayo de 2011 pude verla nuevamente. En su mirada no había nada de lo que hubo una vez, había perdido a la Cherry que conocía, era la misma mirada que había visto en Daryl y me pregunté ¿Él podrá entenderla? A pesar de eso, la tomé de la mano pues estaba renuente al contacto físico, lloró conmigo y me sentí un poco más cerca de ella.
Las cosas comenzaron a cambiar con el tiempo, ella se mostraba más renuente a vivir como antes, lo entendíamos, nada sería como antes, jamás. Pude ver cómo comenzaba a guardarle rencor a la vida, al mundo, la misma mirada de Daryl pasaba a ser suya. Fue llevada a terapia, tenía crisis, creía que la seguían, muchas veces la escuché llorar por las noches después de su recuperación que fue un 25 de junio que decidió regresar a clases con normalidad. Veía al techo en la madrugada, se sentaba en la ventana a ver las calles vacías a las tres de la madrugada sin decir nada y lloraba, ella lloraba mucho. Intenté ayudarla pero nunca pude, ella solo huía de mí.
—Debes ser paciente. —me dijo Calvin mientras acariciaba mi espalda.
—Soy paciente, no me importa si tarda pero ya no me dirige la palabra, no me dice ni los buenos días… perdí a una de mis mejores amigas —una lágrima escurrió por mi mejilla y cayó en mi cuaderno, pronto entraríamos a la escuela secundaria y al usar tinta en gel está se corría hacia abajo.
—No lo veas así, aún le cuesta. Ella volverá, le cuesta canalizar su dolor. Mamá dice que las terapias no siempre sirven, debe de buscar cómo canalizar el dolor retenido pero no encuentra como, cuando lo haga verás que las cosas van a cambiar.
Calvin me sonrió con pena y siguió haciendo su trabajo, yo arranqué la hoja de mi cuaderno, limpié la humedad de mi rostro y me dediqué a repetir el trabajo.
Esta vez mamá pasó por nosotros, así que la saludé con un beso en la mejilla y tomé asiento en dónde siempre.
Esta vez ví a Cherry sentarse al lado de la ventana detrás del piloto, leía una nota arrancada de un cuaderno, Daryl se había sentado a su lado, cuando hubo terminado de leerla ella lo vio, él estiró su mano hacia ella. Cherry lo dudó pero finalmente ví como estiró su mano en un apretón “amistoso" de manos.
El día de hoy, Cherry durmió en la casa de los Sakurai. Quería poder decir que me alegraba que ella se comportará así, pero ¿Por qué con él? No eran celos. Yo era la hermana de ella, éramos mejores amigas y ahora decidió ignorarme, darle un apretón de manos y dormir en casa de él. Quería ser paciente, quería demostrarle que la ayudaba, que estaba con ella y que sin importar nada yo estaba a su lado por cualquier cosa que necesitara pero ella parecía no verlo y prefería aceptar cualquier trato que le propusiera.
Traté de controlarme por la noche y pensar que era bueno, tal vez una terapia, medicamentos o algo, algo que fuera para su bien y procurar no enojarme pues era mi hermana y necesitaba ayuda.
Al ver la cama vacía a mi lado sentí un dolor en el pecho al recordar cómo hablábamos hasta quedarnos dormidos, tal vez eso nunca volvería a pasar y mucho menos si ella tampoco me busca como yo lo hacía.
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