El Inicio

《Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño...》

(***)

¿Cómo empezar esto?... No tengo idea.

¿Qué debería decir?... No tengo idea.

¿Que debo narrar o contar?... ¡No tengo la más mínima idea!.

Soy una chica algo extraña para no decir peculiar ¿Ó debiera decir peculiar para no decir extraña?... Bueno no sé, el punto es que están a punto de conocer mi vida y todo lo que eso conlleva, y bueno si debo empezar seria por el...¿El principio?.

Si tal vez.

Y bien, si es así entonces vamos hasta como empezó mi típica mañana de un típico lunes.

(***)

Estaba soñando algo pecualiarme hermoso e interesante, cuando de repente escuché el cantar de los pájaros y sentí los hermosos rayos del sol en mi cara haciendo que me despertará con buen humor...

Esperen...

Así no pasó en realidad...

¿Osea quién narra cómo empezó su mañana?, Por que yo soy muy mala en eso.

¡Oh Dios!.

Mejor continuemos sin ser tan clichés.

En realidad fue algo asi; Soñaba con el protagonista de una serie que estaba viendo recientemente...

¡Oh vamos!, creo que no soy la única que hace eso...¿O sí?

Continuemos mejor...

Estaba tan feliz mientras disfrutaba de la calidez que me brindaba mi cómoda cama hasta que sentí un líquido en mi cara y en la parte baja de mi estómago, un líquido muy frí a decir verdad.

Muy frío...

¿Frío?

Cuando sentí el agua fría caer como cascada sobre mi cara, y en si todo mi cuerpo, me desperté de un saltó provocando que me enredara con las sábanas y que en cinco segundos después estuviera ahora acariciando el hermoso piso de mi habitación, había caído de frente contra el suelo haciendo que mi mañana iniciará de buena manera y de manera rara.

-¡Auch!- Exclamé mientras sentía un leve ardor en la frente, frunzo el ceño disgustada por la manera tan linda de despertar.

Se suponía que así no iba a iniciar mi día.

Escuche una risa de burla que yo conocía a la perfección, levanté la mirada algo enojada y pude observar a mi "querido" hermano Marcus riéndose de mi mientras rodeaba su estómago con sus dos manos, le hacía gracia la situación.

Que hijo de su...bueno no nos pongamos ofensivos desde temprano.

Debería sonreír y decirle que no es gracioso de manera amable, pero... Dije debería y mi humor actual no estaba para ser amable precisamente.

-¡¿Qué te pasa, estúpido?!, ¿Estás idiota? ¿Ó qué? - Solté con la voz llena de molestia, mientras me levantaba del piso pude notar que mi pijama estaba algo mojada y sentí ganas de rodear el cuello de mi hermano y asesinarlo.

La parte frontal de mi cara dolía todavía y rezaba para no tener un moretón.

Pobre de mi bello rostro de Victoria's Secret, ya quisiera yo.

-Pues no es mi culpa, hermanita - Marcus me guiño un ojo con evidente burla, Lo observé con algo de ironía e incredulidad-, bueno tal vez la culpa sea algo mía pero es que hice de todo para que despertarás; te hice cosquillas, te quite la almohada y te golpeé en la cara con ella pero tu ni señales de vida dabas, te iba a quitar las sábanas pero me arrepentí- Levanté una ceja enojada, él se encogió de hombros siendo indiferente-, Se ve que tienes el sueño pesado eh, pero para que despertarás lo único que se me ocurrió fue que te tirará agua fría en la cara, agua muy fría...y mira tú, si funcionó - Dijo con simpleza y aplaudió al final de su discurso.

Yo permanecí frente a él soportando las ganas de matarlo.

Sentía unas tremendas ganas de borrarle esa estúpida sonrisa de la cara.

-¡Hijo de mi sagrada madre!, Vete de mi habitación antes de que te mate engendro del demonio...- Expecté con enojo mientras lo apuntaba con mi dedo con evidente furia en mi rostro, luego me acerqué a él para sacarlo de mi habitación a patadas.

-¡Calma tus garras bestia!- Me grito mientras yo lo empujaba fuera de mi habitación- Le diré a mamá que me estás maltratando- Ya estando afuera sonreí con hipocresía.

- No me importa, adiós- Y cerré la puerta en su cara, escuche un grito de su parte pero no me importo él se lo busco y si me busca me encuentra, aquello era algo típico que decía mi madre.

Apoye mi espalda sobre la puerta y solté otra maldición no tan linda mientras cerraba mis ojos con fuerza, ya ni uno puede dormir en paz.

Rayos.

Y es así como son todos los días de mi vida o la mayor parte de ésta, siempre termino levantada a causa de mi hermano y segundo después me encontraba con la cara estampada contra el piso.

En las mañanas no tengo un buen humor que digamos, la mayoría de las veces despierto enojada con el mundo.

Estando apoyada contra la puerta me fui deslizando hasta caer al suelo, desde donde estaba observé hacía la ventana y Solté un suspiro sin poder evitarlo.

Apoye mis manos sobre mis rodillas y traté de que los recuerdos no volvieran atacarme como antes.

Sentía un vacío uno muy grande dentro de mi, algo me faltaba y sentía que estaba incompleta. Y aunque me doliera sabía a la perfección lo que eso significaba.

Sabía que aunque pasaran diez años o veinte siempre iba a tener presente lo que había pasado y sabía que aunque recibiera ayuda no iba a poder olvidar todo completamente.

Sabía lo que hacía mi hermano, pues aunque él no me lo diga sé que trata de ayudarme a tratar de volver a ser la misma de antes pero era imposible ser la misma luego de todo lo que pasó.

Mi familia quiere que pueda superar lo que sucedió y aunque ellos crean que estoy bien la verdad es que no, por fuera puedo estar feliz y lucir que ya olvide todo y no me afecta pero la triste verdad es que no es así. Por dentro me siento devastada e infeliz, me siento triste y decepcionada tal vez con el destino.

Hoy era uno de esos días donde despertabas y te ponías a pensar en todo lo que has hecho con tu vida, te pones a pensar en las decisiones que has tomado y si estás fueron las correctas, te pones analizar situaciones que pasaron y si estas fueron las adecuadas. Sin duda hoy era un día de esos que sientes muy sola y apartada de tu alrededor. Solo eres tú y tu mente.

Mi nombre es Katia Elizabeth Morgan Wilson, Tengo diecisiete años, pero cumplo los dieciochos años en dos meses y algunos días más, soy una chica algo complicada a decir verdad.

Tengo secretos como todo el mundo, tengo miedos como todo el mundo.

Y tengo una gran debilidad de la que muy pronto sabrán. Es algo de lo que no me gusta hablar.

Tengo cosas buenas y malas por contar pero lo sabrán después.

A mi corta edad he pasado por cosas que me han marcado de manera dolorosa, una de esas cosas fue que sufrí mucho a causa de perder a una persona que quería y amaba... Pero tal vez cuente esa historia luego. Repito. No me gusta hablar sobre eso.

Creo que a todos nos afecta un tema en sí y a mi me afecta hablar de él.

Soy una chica común y corriente que no tiene nada en especial, no les voy a inventar cosas innecesarias que hagan perder su tiempo.

Tengo un odioso hermano de quince años que creo que ya conocieron; Marcus Morgan, es un chico torpe, sarcástico le gusta molestarme la existencia la mayoría del tiempo, pero muy en lo profundo de mi corazón lo quiero, muy en lo profundo.

Mis padres; Elizabeth Wilson y Carlos Morgan ellos son las personas que más admiro y me han apoyado en todo, los amo demasiado a los dos y son mi todo. Mi familia es la cosa más importante que tengo y luchó cada día para que no vean mi sufrimiento y sientan lástima por mi, creo que lo único que en verdad odió sería sentir su lastima hacía a mi, solo deseo que vean que ya superé todo, si estoy mal ellos están mal y eso no es lo que quiero.

Soy hija de unos empresarios muy reconocidos en el país, y aquello hace que muchas personas nos conozcan. El apellido Morgan es uno muy famoso e importante, estoy muy orgullosa de que mis padres hayan podido cumplir todo lo que alguna vez desearon, no fue fácil pero con trabajo y dedicación lo lograron.

La familia de mi padre y la familia de mi madre fueron vitales para lograr lo que ahora tenemos, somos una familia muy unidad.

Los Wilson y los Morgan son ahora apellidos que se están volviendo muy reconocidos en el país y tal vez en otros también.

Mi padre junto con mi abuelo y otros miembros de la familia pudieron construir empresas en varios lugares del país, mi padre era quién estaba al mando ahora de las empresas antes había sido mi abuelo pero debido a la mayoría de edad el liderazgo pasó a mi padre, éramos una familia muy reconocida y digamos que "famosos" pero siempre tratábamos de pasar desapercibidos, mis padres han creado una buena empresa de distribución de productos en los Estados Unidos y yo solo podía sentirme muy orgullosa de eso, mi padre quería que yo siguiera sus pasos y lo mismo sucedía con Marcus.

Él al igual que yo iba a liderar algún día el mando de nuestras empresas y aquello me emocionada y era lo que me motivaba para que continuará con está cosa rara que es mi vida.

No somos una familia perfecta como todas las demás, algunos acontecimientos en nuestra familia nos han puesto muchos obstáculos pero hemos podido hacer frente a todos los problemas que se nos han puesto por delante.

A mis diecisiete años he tenido altos y bajos, fui traicionada por mi propia mejor amiga...¿Pueden creerlo?.

Aquella arpía me hizo sufrir como el infierno y no de manera física si no más sentimentalmente hablando.

La creí mi mejor amiga desde que era una niña y desde hace dos años ya no la veía y esperaba no verla nunca más.

Nunca digas nunca.

Me reproche mentalmente.

Hace dos años y medio mi vida era tan linda, me sentía completamente feliz y ahora me sentía horriblemente mal, sentía que algo faltaba en mi vida y si que lo era, me faltaba aquello que me hacía sentir completa...me hacia falta él.

Pero ya no está más y no creo que pueda volver. Lastimosamente.

No tenía muchos amigos, en realidad ni amigos tenía ahora. Estaba sola.

Debido a un triste acontecimiento que pasé mi vida no tenía sentido alguno. Sufrí, lloré y sobre todas las cosas perdí aquello que más quería y amaba.

Pero fui fuerte y traté de soportar el dolor que eso me provocaba, lo hice por mi familia, ellos me apoyaron cuando más los necesitaba y no podía simplemente dejar que todo lo malo me matara lentamente.

Fui débil y aquello me trajo muchas complicaciones a mi vida, me trajo un gran problema del que ahora tengo que aprender a vivir con ello. Un problema que tal vez nunca pueda curar.

Hace dos años mi vida dio un giro inesperado y ahora entendía aquel dicho de; "Nada dura para siempre".

Pero...

Mejor cambiemos de tema.

Si lo mejor sería cambiar de tema porque seguramente si seguía pensando en eso terminaría llorando y creo que ya lo hice suficiente.

(***)

Hoy era mi primer día en la universidad y se preguntarán ¿Una chica de diecisiete años ya en la universidad?, pues digamos que cuando salí del colegio lo hice con diecisiete años y bueno al parecer soy de ese pequeño porcentaje que entra a la universidad siendo menor de edad.

Realmente la universidad ya había iniciado pero yo tenía un mes de retraso, ya que, por asuntos de mi familia tuvimos que hacer un viaje a Canadá debido a que mi abuela estaba un poco enferma pero por suerte mejoró y nosotros tuvimos que regresar y luego de un mes del inicio de clases es que voy asistir.

Bueno no por nada dicen que lo bueno siempre tarda en llegar...¿Ó no?.

Estaba un poco nerviosa, en realidad todos lo están el primer día de clases y yo no soy la excepción.

Quería saber ya quiénes iban a ser mis compañeros, quería saber lo que me traería este año en la universidad y si tal vez pueda recomenzar una nueva etapa en mi vida sin acontecimientos tristes de por medio que me hagan sufrir. Quería saber si podía tener amigos o si podía volver a confiar en alguien como lo había hecho años antes.

No les miento si les digo que tengo miedo de lo que pase este año, ya sufrí demasiado y confié en las personas equivocadas, brinde mi cariño y solo me pagaron con dolor y traiciones ya no soportaría eso una vez más.

Iba a tomar la carrera de administración de empresas en una Universidad de California, la Universidad " Beckley", una de las más prestigiosas en el país, no iba a quedarme a vivir en algunos de los edificios del campus, iba a seguir viviendo en mi casa, además no quería estar tan alejada de mi familia y otra razón de no quedarme en el campus era que; vivía muy cerca y no encontraba gracia alguna ir a vivir allá, si mi casa estaba cerca.

Otro motivo era mi salud, mi doctor recomendó que no estuviera muy lejos de casa puesto a que si me llega a ocurrir algo tenía a mi familia para ayudarme.

Eso es otro tema sensible y delicado del que no me gusta hablar.

En fin; me adentre al baño e hice mis necesidades básicas, luego me quite la ropa que traía puesta para luego entrar a la ducha.

Sentí mi cuerpo relajarse y contraerse contra el agua caliente, cerré mis ojos y pasé mis manos por mi rostro, amaba este momento en donde tomaba mi ducha, me sentía relajada y podía pensar en todo,  últimamente había tenido muchas pesadillas y sueños, la mayoría de estos se trataban de...

Negué y alejé aquellos pensamientos de mi cabeza.

Ya había sido suficiente por estos dos años, debía de alejar aquellos recuerdos dolorosos de mi cabeza.

Tenía que olvidarlo y dejarlo ir de una vez por todas.

Tenía que prometer que iba a olvidarlo aunque eso me doliera en el alma.

(***)

Salí del baño luego de unos minutos, me envolví en una toalla de ositos la cuál me encantaba por cierto, ya que me la había regalado mi abuela y esta seguía teniendo ese olor peculiar a vainilla que me encantaba.

Me gustaba el olor de la vainilla algunos dicen que es muy dulce pero a mi me gustaba y me relajaba de alguna manera.

Me vestí de manera rápida y luego me fui a posicionar frente al espejo de cuerpo entero que estaba al lado del armario.

Tenía unos labios gruesos y carnosos de un color rosa, mis cejas eran delgadas y algo curvadas, mis pestañas eran largas y delineadas, mis ojos los tenía de un color miel, mi nariz era fina y un poco recta y era algo mediana, mi cabello era largo me llegaba hasta la cintura, era ondulado y de un castaño claro.

Mi cara era algo pequeña y delgada; mis mejillas eras suaves y levemente rosadas, era de una altura normal, ni tan alta ni tan baja.

Trataba de pasar desapercibida, no me gustaba llamar la atención, y agradecía que mi familia no estuviera con reporteros y paparazzis siguiéndonos los pasos todo el tiempo.

Antes era una chica muy segura de si misma y tenía una actitud clara y firme pero ahora y luego de los sucedido me sentía insegura y triste.

Baje la mirada mientras sentía una presión en mi corazón y mis ojos se cristalizaron.

Solo esperaba que algún día pudiera volver a ser yo misma.

- Tu puedes hacerlo Katia, confía en ti y no dejes que nadie vuelva a burlarse de ti, sé fuerte y no dejes que nadie vea tus debilidades - Levanté la mirada hacia el espejo y observé mis ojos con atención mientras me decía eso.

Solo debía de fingir que estaba bien, aunque no fuera así.

(***)

Cuando estuve lista, tomé mi bolso con todo lo que iba a usar en la universidad dentro de esta, salí de mi habitación y tomé camino hacía las escaleras a pasos apresurados baje esta, me dirigí hasta la cocina, abrí la puerta que dividía la sala del comedor, y ahí ya se encontraba la que era mi familia la cuál estaba conformada por mis padres y mi hermano menor, comiendo sus respectivos desayunos y en sus respectivos asientos.

Ahogue un suspiro melancólico y caminé hacía mi lugar en la mesa.

-Buenos días Katia- Mis padres hablaron a la vez y yo sólo respondí con un simple "Buenos días". Mi ánimo estaba extraño pero si no quería soportar las preguntas de mis padres tenía que hacer que estaba bien.

-Katia y Marcus- Miré a mi mamá la cuál estaba viendo algo en su celular-, Creo que no les debo de decir como tienen que comportarse en este nuevo año porque lo deben de saber ya- Ambos asentimos mientras desayunábamos.

Mi mamá era un mujer muy bella, aunque su manera de ser variaba de su estado de ánimo, algunas veces podía estar muy animada, alegre y otras veces podía estar enojada, y muy furiosa, pero yo la quería como era; ella siempre me apoyaba en mis decisiones y en los momentos malos que pasé.

Ella fue la que más me apoyó cuando sucedió lo del accidente.

Apreté mis labios en una línea recta tratando de bajar el nudo que se formaba en mi garganta.

Me hacía mal recordar todo lo que pasó hace dos años, todavía me seguía afectando todo.

Bebí un poco de jugo de naranja tratando de bajar el nudo en mi garganta.

Olvídalo ya.

(***)

Luego de desayunar me fui a lavar los dientes otra vez y salí de mi gran casa en busca de mi auto en el garaje.

Y se preguntaran ¿Conduce un auto siendo menor de edad?, pues la repuesta era sencilla; aprendí a conducir desde los quince y bueno mi papá me quería tanto que al ver que actuaba de manera responsable me regalo este auto y bueno tampoco es que en la ciudad en donde vivo haya muchos policías o algo así, a mi edad me permiten conducir, Vivía en Los Ángeles, mi papá además quería que no fuera en autobús o en taxi a la universidad, otra manera era que un chófer me llevara pero aquello no era una idea que me agradará, y por eso me compró el auto.

En fin subí al auto y lo puse en marcha hacia la universidad.

Hoy comienza o un buen año o uno muy malo.

(***)

Estaba por doblar hacia a la derecha pero me fije con anterioridad -¡Gracias a Dios!-, que un auto venía a una rapidez increíble y como si fuera un acto reflejo puse mi pie sobre el freno de manera rápida par detener el auto.

Sentí como el auto se detenía de manera violenta, mi corazón palpitaba de manera rápida, sentía la adrenalina recorrer mi cuerpo era como si estuviera haciendo una de esas carreras clandestinas, hice una mueca recordando algunas cosas, mi cuerpo estaba completamente tenso y nervioso.

Apreté el volante con fuerza mientras trataba de calmarme y hacer que los latidos de mi corazón volvieran a su estado normal.

Había tenido un susto muy grande.

El auto pasó a mi lado con una sonrisa, era un maldito viejo.

-¡Maldito Idiota para la otra fíjate imbécil!- Grité con enojo, pero quedé con una cara afligida, pues los vidrios de mi auto estaban arriba y nadie escuchó ese grito.

Soy una idiota.

Escuche como el auto que estaba detrás de mí me pitaba con enojo, observé por el espejo retrovisor, había un auto tocando la bocina y detrás de este otros más.

-No me jodas, casi me mató y ustedes solo joden - Murmuré tomando nuevamente el control del auto.

Después de unos minutos de estar manejando llegué por fin a la universidad.

Busqué un lugar de estacionamiento habían muchos autos, sonreí al ver un lugar vació.

Suspiré mientras apagaba el auto, me quedé mirando a mi alrededor mientras observaba los diferentes grupos que habían.

Los chicos normales, chicos que no son ni populares ni "nerds" solo eran normales, los chicos populares; que se creían los mejores de toda la universidad, las chicas porristas; con su típico uniforme que era demasiado corto - Bueno tampoco así-, y los chicos que estaban en el grupo de deportes; eran esos que se la pasaban junto a las porristas y se me olvidaba mencionar a los "nerds", que solo por el hecho de ser estudiosos y saber más que otros se les llamaban de esa manera, algo injusto para mi.

Yo soy inteligente pero tampoco soy la típica nerd, solo soy alguien normal en la universidad.

Sujete mi bolso mientras tomaba una gran bocanada de aire y lo solté despacio,  tratando de darme ánimos a mi misma, abrí la puerta del auto y de una manera tipo tortuga fui saliendo de este así como en las series que veía; cuando la chica popular se bajaba del auto en su modo diva- Soy única e inigualable-, cuando estuve completamente afuera, cerré la puerta de este y coloqué el seguro.

Me gire para comenzar a caminar hacía la entrada de la universidad, no quería mostrar rastro de nerviosismo, ya que, quería parecer segura de mi misma, así que coloque un rostro serio, sentía muchas miradas sobre mi, la mayoría eran de chicos que me miraban atentos y algunas veces con picardía, eso hizo que en mi interior sintiera ganas de vomitar, me parecía patético que hubieran chicos que se comportarán como si fueran los mejores del mundo y con un ego que de seguro lo tenían por las nubes; las chicas me miraban con burla debido a que se creían superiores a mi y otras con rabia al ver como los chicos me miraban con tanta atención, que molesto era esto.

Si lo pensaba mejor esto era muy cliché.

La chica nueva en la universidad.

Camine tratando de evitar esas miradas, escuchaba a varias personas susurrando cosas entre ellos, puse mis ojos en blanco demostrando desinterés.

Malditos, sentía que me violaban con la mirada, esto era raro...muy raro.

Apenas había llegado y ya me quería ir.

Sin duda hoy no era mi día.

(***)

¡Hola a todos!.

Esta es mi primera historia y espero que sea de su agrado, me suelo equivocar con la escritura por lo que si ven algún error me lo hagan saber en los comentarios.

Recuerden que cualquiera persona se puede llegar a equivocar.

Gracias por darme una oportunidad, me alegraría mucho si me apoyaran con sus votos y comentarios, me harían saber si les va gustando la novela o no.

¡Si sigues con el siguiente capítulo ya te ganaste mi corazón!.

¡Hasta la próxima!.

~Con amor y cariño, me despido~❤️

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Comments

Shine🌟

Shine🌟

Es divertido recordar nuestra vida a los 17🤣

2022-05-06

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