Unos días después llegó Galen, príncipe heredero de Lecitor, a la capital Balcor de Kandor. Una gran caravana de
carruajes, con gran cantidad de regalos para la familia real le acompañaba. Esa noche, en la que Melia le había contado que sería la concubina del príncipe Kailer. Galen, sin perder tiempo, inmediatamente había mandado emisarios. Pidiendo que se le concediera poder visitar a la familia real, y hablar algunos asuntos relacionados con las relaciones políticas de los reinos.
Al entrar el príncipe Galen en el gran salón real, en donde casi toda la familia de la realeza de Kandor estaba,
junto con los personajes más sobresalientes del gobierno. Le recibieron con un gran agasajo. Todos estaban interesados en conocer, cuál era el fin de aquella visita inesperada del futuro monarca de Lecitor. Kailer, aunque sentía algo de curiosidad, en realidad, la visita de este, no le parecía tan importante. Sino fuera porque su padre le había prohibió faltar a la reunión, él hubiera faltado.
Galen contemplo todas las posibilidades, de la estrategia que para liberar a Melia de ese compromiso con
Kailer, había trazado. Disfrutó de la celebración, hasta que consideró, que era el momento oportuno para decir:
-Su alteza rey Kanlo. Estoy seguro que tiene curiosidad de la razón de mi visita. Lejos esté de mí, el no
poder satisfacer con mi propuesta esta curiosidad.
Todos quedaron en silencio, ansiosos por saber qué asunto, podía ser tan importante, que podía lograr, que el príncipe heredero de Lecitor se trasladase a dominios de Kandor.
-He venido a decirles, que la ciudad de Talmor de Lecitor, por el que sostuvimos conflictos bélicos, en
algunos años en el pasado, tiene algunos días de estar siendo desocupada por los habitantes de nuestro reino. Lo que quiero decir con esto, es que esta ciudad, mi reino se la obsequia a Kandor, con la intención de que Kandor,
acepte hacer un intercambio…
Desúés de decir esto, muchos murmuraron. Ninguno en el gran salón pareció comprender, cuál era el punto de
Galen. Que era exactamente lo que quería, que él reino de Kandor le diera, en compensación por esa ciudad. Muchos años atrás, cuando era el monarca del reino, El rey Kailer II, padre de Kanlo, Kramón y de Kroner, se dieron muchas batallas entre estos dos reinos, ya que el reino de Kandor, quería anexionarse a esa ciudad de Talmor. Lo cual, a pesar de las cruentas batallas no pudo conseguir.
-Que es lo que desea príncipe Galen –preguntó Kanlo, mientras lo miraba.
- Quiero a Melia Co –dijo con vos tajante mientras miraba a Kailer… quien al escuchar tal aseveración\, también lo
miró fijamente.
El gran salón quedó en silencio, la mayoría, no sabían de qué hablaba Galen, y menos, quien era esa tal Melia.
Kanlo, a diferencia del resto, expresaba su desconcierto, mirando fijamente a Kroner, quien, moviendo su cabeza con un gesto, le aseguraba que no tenía ni idea de lo que pretendía el príncipe de Lecitor.
-Les explicaré… Melia co, hace dos años está prometida para ser mi esposa y futura reina de Lecitor. Me he enterado de la complicada situación con la que tiene que lidiar ella, por causa de las pretensiones del príncipe
Kailer. Es por eso, que vengo a negociar, un arreglo, donde ganemos todos... Es sencillo… Ustedes recibirán a la ciudad de Talmor… A cambio deben desechar la promesa del concubinato de mi prometida. Además de
esto. Melia mandará a Kandor un litro de su sangre mensualmente, no por un año, tiempo del acuerdo, sino por dos años.
Kanlo, y Kroner se miraron. Y en el instante que Kanlo iba a proferir palabra, Kailer dijo:
-No estoy de acuerdo… Ella es mia, y no aceptaré este intercambio…- dijo con frialdad con la mirada enfocada en
Galen; mientras empuñaba sus manos y tensaba el rostro.
Esta actitud de Kailer, le fue evidente a Kanlo, que por algún segundo había contemplado la posibilidad de
aceptar ese canje, pero habiendo hablado Kailer, sabía que debía respaldar la desición de su hijo. Kroner por su lado, estaba sorprendido, él nunca se había enterado, de que Galen tuviera algunas pretensiones con Melia.
-Estoy agradecido príncipe Galen, por su visita y su gentil propuesta. Pero tal como se lo acaba de decir mi
hijo, no podemos aceptar su propuesta.
Galen se tensó, al instante que su vista no se apartaba de Kailer. Él había contado, con utilizar las ambiciones
de Kandor por la ciudad de Talmor, para conseguir deshacer el compromiso de Melia. No podía siquiera concebir, la razón de la negativa de Kailer. Él se había asegurado de que su propuesta fuera irresistible, agregándole la ración
mensual de la sangre de Melia.
Kailer, aún se preguntaba porque había reaccionado de esa manera, y aún más, porque en ese momento Galen le parecía más despreciable que antes. Una vos en su interior le decía que debía aceptar la propuesta, porque era lo mejor para Melia, ya que de esa manera podría librarla del sufrimiento de ser utilizada por su tío y por su padre y tambien, de cualquier sufrimiento que le pudiera causar él. Pero aunque lo intentaba en su mente, su boca no podía proferir las palabras.
-Le pido por favor rey Kanlo, que reconsidere su decisión. Si usted accede a esta petición, el reino de Lecitor
le estará en deuda, y solemos pagar muy bien a quienes le debemos… -expresó Galen, con un tono sereno.
Kailer al escuchar lo dicho por Galen, se voltio a mirar a su padre y colocado de rodillas le dijo: --
-Padre, no hay nada que reconsiderar. Cumpliré mi palabra a Melia Co y la tomaré como concubina, tal
como ella y yo, lo habíamos acordado.
Galen sintió como se encendía algo dentro de su cuerpo. La serenidad que lo caracterizaba estaba pronto a
desaparecer. No sabía cómo Kailer podía seguir insistiendo. Pero él no se lo iba a poner fácil. Melia era suya, porque aunque Kailer hubiese obtenido la primicia de su cuerpo. Lo cual, le causaba el mayor fastidio que en su vida haya podido tener, estaba convencido de que el corazón y mente de ella, le elegirían a él. Entonces antes de que Kailer se pudiera levantar expresó:
-Quise hacerlo de la manera más adecuada, para no arriesgar las buenas relaciones de nuestros reinos, pero ante
la negativa que tienes te lo voy a decir. Prefiero instar a Lecitor, a entrar en guerra con Kandor, antes de permitir, que ella se quede contigo… Si es lo que quiere Kandor. Los aquí presente son testigos, de que mis intenciones tenían que ver con la paz y no con guerra…
El salón se llenó de susurros, todos estaban perplejos por las declaraciones de Galen. Kanlo miraba a Kailer,
quien estando arrodillado permanecía inmóvil, con sus manos empuñadas y con la cabeza hacia abajo. Dirigio la mirada a Kroner, pidiéndole con su mirada, que hiciera una intervención. Pero antes de que este, pudiera decir algo. Kailer se levanta y mirándo a Galen le dice:
-Si estás dispuesto a pelear, también estoy dispuesto. No te tengo miedo príncipe Galen, ni tampoco mi ejército a tu ejército. Pero te propongo hacerlo más interesante. Compitamos, en habilidades de caza, de espada y en una carrera. Quien gane dos de una se quedará con Melia…
-acepto tu reto: hagámoslo en la ciudad de Talmor - inmediatamente replicó Galen - Si gano, no solo desharás el
compromiso, sino que prometerás, que te alejaras de su vida y no volverás a verla… -.
-y si yo gano –interrumpió Kailer acercándose hasta quedar cara a cara con Galen- Tu evitaras acercarte a ella,
por lo menos todo el año que en el acuerdo, ella sea mi mujer…
-Nos veremos en Talmor en dos semanas –le dijo Galen antes de hacer una inflexión al rey Kanlo y marcharse.
Todos estaban murmurando. Nadie entendía porque Kailer había reaccionado de tal manera. Pero lo que menos entendían era porque, por una mujer, estos dos príncipes herederos estaban dispuestos a irse a la guerra. Los funcionarios del gobierno presentes, era algo que no podían entender, teniendo en cuenta, las normas y costumbres de Kandor y de los otros reinos. Kanlo miraba a Kailer, y en ese momento tuvo la certeza, de que la relación de él con Melia, iba más allá de lo que si quiera, su hijo estaba dispuesto a aceptar. Pero en ese momento no podía preocuparse por eso. Tenía que buscar la manera, de arreglar la imagen de su hijo frente a todos los presentes.
-Escuchen… sé que lo que acaba de pasar los tiene desconcertados. Lo que ustedes no saben, es que aunque aparentemente Kailer y el principe Galen hablaban de una mujer, en realidad lo que los dos peleaban, no tiene nada que ver con los placeres femeninos. Esta joven Melia Co, de la tribu de La Mariposa Alada, es la dueña de la sangre, con la que en la montaña sagrada fabrican los medicamentos. Los cuales, en estos tiempos, nos son necesario para lidiar con la epidemia que está azotando a los cinco reinos…
Todos los presentes quedaron complacidos con la explicación. Kailer y Kramín se miraron entre sí y después miraron a su padre. Krey, quien había estado observando toda la situación, se preguntaba, si en verdad la actitud de Kailer, solo se debía por la disputa de esa sangre en el interés del estado. El tenía la duda, ya que cuando estuvieron en la misión a la montaña Badasu en Bedolia, había tenido la percepción por diferentes situaciones que presenció, que Kailer tenía algún interés romántico, en la que él llamaba la pequeña salvaje.
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Comments
Irma Rocha Cruz
hdpm...... maldito hijueputa.......
2023-11-19
0
enith yojana garcia martinez
Y sin poder escapar, dejando un avispero y que se jodan todos
2023-11-13
1
Andre
que lo elija ella y que no sea obviamente Kailer, odio a ese idiota 😡😡
2023-11-04
1