Al día siguiente de lo sucedido, Melia y Mina subieron a la montaña sagrada. Al hablar con su tío Ralor y contarle todo lo acontecido; él le hizo ver que ella había tomado la mejor decisión.
Faltando tres semanas para la
ceremonia del concubinato, Melia viajó a Lecitor y le contó a su abuela de su decisión de darse como concubina al príncipe heredero de Kandor. Su abuela solo la observó, se le acercó y abrazándola le susurró con una mirada de ternura, diciendo:
-Lo amás, verdad mi pequeña…
En ese momento en el que su abuela le susurraba eso, los pensamientos de Melia inmediatamente fueron dirigidos a Kailer. En cuestión de segundos, los recuerdos de lo vivido con él inundaron su mente, y en ese instante, tras ese comentario de su abuela, que no requería ninguna respuesta de ella. Se preguntó, si probablemente, aunque ella lo odiara por ser un tirano y un ser sin escrúpulos en sus ambiciones, lo que sentía, era algo de amor por él.
-Su Alteza mi señora, su majestad, el príncipe heredero Galen, está afuera y pide verla y a la princesa Melia
–expresó la sirvienta personal de la abuela de Melia al interrumpir.
-Hazlo pasar – dijo la abuela de Melia.
Cuando Melia escuchó que Galen quería verla se perturbó, al acordarse de las pretensiones que este tenía desde niños hacia ella.
A Galen le había agradado Melia desde que la conoció desde niña, y con el pasar de los años, ya que por lo regular, las gemelas pasaban dos meses del año con su abuela en Lecitor. Sus sentimientos se habían
convertido en un auténtico amor.
Cuando Melia cumplió dieciséis años, que ya tuvo la edad para casarse, según las tradiciones de Lecitor, Galen le propuso a ella que fuera su princesa heredera y futura reina; a lo que Melia había respondido, que si él, en verdad la quería, debía renunciar a ser príncipe heredero. Ya que después de casada, ella solo quería vivir, en una cabaña, en la montaña sagrada, alejados de todas las costumbres y normas de los pueblos, conviviendo con la naturaleza, como lo había hecho su madre.
A lo que Galen había respondido, que le diera tiempo, que él lo haría, pero que primero debía asegurarse, de que su hermano Lanky, fuera un buen rey para Lecitor.
Galen era un hombre atractivo a ojos de cualquier mujer, y Melia no era la excepción. Lo que además sumaba
puntos a su favor delante de Melia, era que a ella, él no la trataba como a cualquiera de las mujeres que estaba acostumbrado a tratar en su reino.
Melia para él, era diferente. Con ella no solo practicaba artes marciales, o hablaba de asuntos de estado, sino que también vivía una cotidianidad, en la que Galen echaba a un lado, las costumbres y tradiciones del reino. Y eso todo Lecitor lo sabía.
-Querida abuela!... Melia! – saludó Galen según su tradición, haciendo una inflexión.
Melia también lo saludo con una inflexión, pero en un completo silencio, mientras que la abuela, al ver como la
mirada de los dos se compenetraba, dijo:
-Les dejo para que charlen… yo me siento un poco cansada y quiero descansar…
Melia sabía que tenía que darle la noticia a Galen. Pero el solo pensar en la reacción, del hombre más
cortesano y consentidor, que aparte de su tío Ralor, en su vida había conocido, le daba una fuerte sensación de tristeza.
Galen, al ver la reacción de Melia, que no era como la de costumbre. Preguntó, pronunciando su nombre como
de cariño lo solía hacer:
-Pasa algo Mel?
Melia agarraba fuerte su vestido con sus puños, para que sus lágrimas no la traicionaran, y pensaba, que nunca
hubiese imaginado, que para ella Galen significara tanto, que hasta le dolía, el solo pensar, la decepción que de ella él se pudiera llevar.
-Galen… yo…
Galen se acercó a ella y sin ella esperarlo la abrazó, y le dijo:
-Sea lo que sea, que te haga estar en este estado, quiero que sepas, que yo te voy a entender y los dos
podremos solucionarlo.
A Melia se le escaparon unas lágrimas. Aunque ella nunca, había sentido por Galen, las sensaciones que le hizo sentir Kailer, El cariño que sentía por él, era innegable. Aunque nunca puso su esperanza, en esa promesa de
matrimonio que Galen le había hecho, ya que había llegado a pensar, que era muy difícil que él realmente dejara su reino por estar con ella; nunca le había desagradado la idea de estar con él, por el resto de su vida.
Galen la trataba tan bien, la comprendía, tenían en común la visión de la vida. Melia pensaba, que si en verdad en esa vida a ella le hubiesen pedido elegir a alguien, ese sin duda era él.
-Galen… yo, tengo que contarte algo.
Galen se separó de ella y se sentaron, y él tomando las manos de Melia entre las suyas, las besó muy silenciosamente., mientras cerraba sus ojos, como disfrutándolo. Melia se sorprendió y se sonrojo al tiempo.
Él siempre había sido tan respetuoso con ella. Que a ella le sorprendía este acto de cariño tan íntimo, por lo cual ella trató de quitar sus manos, pero él no se lo permitió. Antes cogió la mano de ella y la dirigió a la cara de él, rosando las manos de ella con sus mejillas, mientras le decía:
-Melia, eres mi prometida! Siempre te he respetado y lo seguiré haciendo hasta el día en que legalmente casados,
podamos tener más intimidad, por ahora solo me conformo con esto…
Melia pensaba en lo bien que se sentía estar con Galen. De hecho, llegó a cuestionar, que si su primera ves al entregarse a un hombre hubiese sido con él, todo hubiese sido perfecto.
Odiaba a Kailer. Él, solo la veía como una solución al problema de Kandor, y no solo no tenía sentimientos por ella. Sino que la consideraba como una mujer no digna de estar con él. Sin embargo, otra era la realidad de su vida. Y aunque no quisiera tenía que explicarle a Galen del rompimiento de su compromiso, porque ahora, solo podía ser, la concubina de un villano.
-Galen me temo que nunca podré casarme contigo… por… por salvar mi vida -titubeo- tuve que entregar mi
dignidad a un hombre… y ahora, para poder salvar mi dignidad, debo entregarme como concubina a ese hombre…- expresó Melia mirando a los ojos de Galen.
-Melia… esto… esto es una broma…-preguntó Galen.
-No Galen… es solo la verdad… Lo siento…
Galen se levantó del asiento sorprendido y dio unos pasos dándole la espalda a Melia. De pronto solo se
detuvo, empuñando sus puños y con sus ojos cerrados y cabeza un poco baja, solo se quedó en silencio. Melia se levantó un momento después, lo abrazó por la espalda y le dijo:
-lo siento. Solo lo hago, aunque no me guste, para conservar mi dignidad, por nuestra abuela y por el nombre de
nuestra familia ante el pueblo de Lecitor y ante los reinos.
Galen agarró las manos de Melia, con las que ella lo tenía abrazado por su cuerpo y le dijo:
-No estoy enojado... Por lo menos no contigo… Estoy enojado conmigo por no haber podido protegerte. Pero si el
haber perdido tu dignidad, hace posible poder volver a verte, aunque me duela, eso a mí también me hace feliz. Porque si estas viva, es gracias a eso. Y para mí, Melia, eso es suficiente- le dijo mientras se volteaba y la abrazaba dándole un beso muy tierno en la frente.
Melia también lo abrazó. Ella cerró los ojos e imagino poderse cazar por él. Por algún momento deseo nunca haber
conocido a Kailer.
No te preocupes Melia… yo solucionaré esto. También puedo devolverte tu dignidad. No serás la concubina
de nadie, sino mi princesa heredera. Te prometo, que no pasará más de dos años, que renuncie al trono y nos vallamos a vivir a Casa Alada, en la montaña sagrada, como siempre lo hemos hablado.
Melia escuchaba las palabras de Galen y deseaba que eso pudiera ser verdad. Que en verdad él pudiera lograr alejarla de un destino al lado de Kailer. Pensando en esto le dijo:
-No es tan fácil Galen. El hombre con el que he ganado mi vida, al perder mi dignidad, tiene mucho poder, y lo que él quiere de mí, no es mi cuerpo o mi corazón, sino mi sangre.
Galen se separó de ella y la miró asombrado.
-Si Galen… Esa persona sabe de la importancia de mi sangre para eliminar la epidemia de los reinos. Y lo único que le interesa es conseguir esa sangre. Es por eso que me quiere como concubina… Él es… es… Kailer el príncipe heredero de Kandor.
Galen se asombró aún más, al escuchar, que quien le había quitado la primacía del cuerpo de su amada, había sido él que él consideraba, como uno de los peores enemigos de su reino. Kailer el príncipe de
hierro, sin duda alguna –pensaba Galen - era una persona capaz de tan miserable estrategia para conseguir el poder
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Comments
Irma Rocha Cruz
lástima que el enredo lo haya propiciado el padre de él y el tío de ella......
2023-11-19
0
Irma Rocha Cruz
ohhhh 😮 por dios.... ése es el verdadero amor...,.
2023-11-19
0
Viviana Florentin
pobre Galen😟
2023-11-06
1