Al día siguiente mientras apenas salía el sol, se adentraron en el bosque perdido, habiendo dejado, a Krey, junto
con una parte del ejército, a los carruajes y caballos, en todo el límite del bosque por donde entraron; profundizaron en él, hasta llegar un momento, en el que la espesura poco dejaba ver la luz del sol.
Kailer se había acercado a
Melia antes de partir y en medio de todos los presentes y de incluso la mirada de Krey, con una mirada fría y una vos cortante le había ordenado quedarse atrás, junto con el Doctor Gu-Derte, Blen, que lo llevaban transportado en una camilla y un grupo de soldados, que los comandaria el capitán, del ejercito de Krey, llamando Ma-Damen, el cual, el día anterior había rechazado la capsula a Melia.
Melia mientras caminaba, no podía evitar pensar en esas palabras tan frías, que le hacían comprender que el hombre al que se había entregado unas noches atrás, en su habitación, no era el mismo que le hablaba en esos momentos. De alguna manera Melia sin saberlo, había abrigado la ilusión de que cuando Kailer le dirigiera la palabra, iba a ser diferente con ella. La dulzura de sus besos aún la embriagaban de solo recordarlo. El hecho de que él pudiera actuar, como si no hubiese pasado nada entre ellos, la mataba. Ella trataba de olvidarlo. Pero por alguna razón a Kailer le era más fácil que a ella. Se sorprendió admitiendo, que para él era fácil, porque estaba acostumbrado a estar con muchas mujeres y que ella solo había sido una más, entre un montón.
-Melia usted se quedará en el grupo de atrás, acompañando a Blen y al doctor Gu. Fueron todas las palabras que tuvo él que decir, para que él desaliento le quitará las fuerzas y la sumiera en la más espesa contemplación de su vida. Qué le pasaba, se preguntaba. Porque deseaba que él no le háblare así. Porque esperaba un comportamiento diferente de él. Porque le molestaba que no confiara en sus habilidades para ayudarlo a llevar a cabo esta misión. Porque su ánimo decaía, nada más que él, se comportara como lo había hecho siempre. Como el altivo y altanero príncipe, que era.
En ese momento, que divagaba en sus pensamientos, uno de los soldados que acompañaban a Kailer, en el grupo que iba adelante, cayó a sus pies, lleno de sangre, por todo el cuerpo. Melia se impresionó, su pulso se aceleró tanto que sentía que su corazón se le iba a salir del pecho al tiempo que una fuerte revolución en su estómago le hacía enjugar saliva. Pero cuando reaccionó, sabía que a Kailer y al grupo que estaba con él, algo terrible les había ocurrido.
Por otro lado; desde que salió de la ciudad de Sebor, Kailer ya había pensado, como buen estratega militar, que fichas movería
y que jugadas haría para alejar a Melia, lo que más pudiera, no solo de él, sino de los peligros que se le presentarían en el bosque perdido y de la presencia de su primo. Fue por ello, que como jugada magistral, decidió alejar a Krey, ordenándole ir delante de la caravana; lo más lejos que le fuese posible, para que este no tuviera oportunidad en sus pretensiones, de dañar a Melia. Con esa misma intención, de alejarla de los peligros del boque perdido, esa mañana, con una vos cortante, de la manera más fría, le había ordenado quedarse con el grupo de atrás. Aunque estuviera convencido que a ella no le gustaría.
Él había quedado asombrado con la respuesta de ella. No se esperaba, que simplemente acatara la orden sin poner ninguna objeción. Sin embargo, la mirada de ella al asentir en cumplir lo que él le había ordenado, lo había dejado preocupado. No podía sacarsela de la cabeza. Que pasa con ella –se preguntó. Porque lo acepto sin dar alguna salvaje respuesta. Antes – pensaba Kailer –a él, por un momento, le había parecido ver en sus ojos un poco de tristeza. Pero aunque eso hubiese sido así y ella de verdad sintiera algo por él. Cada decisión que había tomado había valido la pena. El no verla encerrada en ese frio calabozo, junto con ellos en ese momento, le daba la tranquilidad de haberla salvado.
Los ojos de todos de alguna manera estaban sobre él, en medio de aquel calabozo frío en el que despertaron
después de que fieras bestias los habían atacado desapercibido. Por lo menos seguían vivos. Situación que no todos los integrantes del ejército que estaban con él podrían agradecer. En eso momento Kailer no tenía idea de cuál iba a ser su destino y el de los hombres que lo acompañaban, en la que que parecía ser una gran cueva; pero por lo menos él tenía la sensación de tranquilidad, de que Melia estaba bien, ya que, había mandado, apenas habiendo comenzado el inclemente ataque, a un grupo de hombres, para que se regresasen y advirtieran a Melia, dando instrucciones, de regresar al límite del bosque donde los esperaba Krey.
Cuando el capitán Ma-Damen, ordeno a todos los que estaban con ese grupo que iban con Melia regresar a los
limites donde se encontrarían con el ejercito que se quedó con Krey, Melia no estuvo de acuerdo.
- Sino vamos a ayudarlos morirán… no podemos dejarlos solos a su destino. Le dijo, mientras que empuñaba su espada.
Ma Damen sabía que lo que Melia decía era verdad. Pero la noche anterior Kailer le había ordenado, que por
ninguna razón, debía dejar que Melia o alguno de los soldados que estuvieran bajo su mando, fuese a arriesgar su vida, tratando de salvarlo, si alguna ocasión lo ameritaba.
-Tengo mis órdenes señorita Melia. Debemos regresar. El príncipe Krey se hará cargo de la búsqueda y el
rescate. Le expuso Ma-Damen mientras la miraba ansiosamente.
-No voy a regresar capitán. Confié en mí. Si anoche hubiesen confiado en la medicina que les quise dar, nada de
esto hubiese pasado. Le dijo de manera tajante mientras que trataba de convencerlo con su mirada implacable.
Ma-Damen le sostenía la mirada, reconociendo que probablemente ella tenía la razón. Algo le impulsaba a creer que ella podía manejar esa situación.
-Correré con toda la responsabilidad. Confié en mí -le volvió a recalcar Melia.
Ma Damen, se acercó a donde ella estaba.
-Todavía tiene esas capsulas que intentó darnos anoche? – Le preguntó.
Melia suspiro aliviada. Ella sabía que él con esa pregunta le estaba diciendo que la iba a ayudar.
Después de unas horas de camino, en el que Melia, con algo de angustia, pensanba en el destino, en especial de
Kailer, de Rafel y del príncipe Kremin, seguía las huellas de destrozo y de sangre de soldados que fueron despedazados por todo ese territorio. Llegaron a la entrada de una gran cueva. Por todo el camino no habían tenido percances, ya que a causa de la poderoso medicina que había en la sangre de Melia, no solo ella era inmune a
cualquier ataque, si se presentaba, sino que el solo olor que destilaba la sangre de Melia, en ella y en los que tomaron las capsulas que el tío Ralor y Misimú habían hecho con la sangre de ella; alejaba a cualquier creatura que quisiera enfrentarlos.
-Soy Melia Co la sobrina de Ralor Co. Vengo en son de paz a negociar dijo Melia, al sentir la presencia de algunas hechiceras.
Nadie respondió. Todo se quedó en un lúgubre silencio, que logro que los soldados sintieran temor. La piel se les erizaba.
Las hechiceras del bosque perdido, tenían la reputación ganada de ser mujeres despiadadas, en especial
con los hombres. Casi nadie que entraba al bosque, salía, ni sin vida.
-Está bien, lo único que pido es que me lleven a ver a la gran hechicera – les dijo Melia, al ver que ellas no respondían, ni se dejaban ver, sino que permanecían escondidas.
En ese momento varias mujeres muy hermosas empezaron a salir de diferentes lugares. Una de ellas, se dirigió a la entrada de la cueva, mientras las otras, de lado de lado, hacían un camino.
Melia, el capitán, el doctor Gu, y los soldados que llevaban a Blen en una camilla, siguieron a la hermosa
hechicera, hasta adentrarse en la cueva y parar en un gran espacio en el que habían muchas hechiceras de hermoso aspecto, en casi todo el espacio, excepto en la parte izquierda, en donde habían un gran calabozo y en él, aparentemente estaban Kailer, Kramin, Rafell y muchos soldados; que al ver entrar al lugar, a Melia y a los otros, se acercaron a los barrotes y observaban en silencio.
-Valla! Valla! Pero miren quien tenemos aquí. Si es Melia Co… Tenía tanto tiempo sin verte –le dijo Cerla, la líder
de las hechiceras; una hermosa mujer Sentada en un gran plataforma, que estaba delante de Melia.
Señora Cerla! Es un placer volverla a ver, usted como siempre, tan hermosa! – exclamó Melia.
-Dime, como está tu tío Ralor, hace tanto que no lo he vuelto a ver- le dijo la hechicera, mientras dejaba ver una sonrisa pícara.
Melia, había tenido la oportunidad de viajar mucho con su tio, Ralor. Incluso más que Mina. Su vida
había estado en gran parte, al igual que la de su tío, marcado por diferentes aventuras. El bosque perdido no había sido la excepción. Y Cerla solo era una de tantas mujeres que mostraron interés romántico en su tío.
-Él está en la montaña sagrada, haciendo dos años de meditación. Cuando lo pueda ver le daré su saludo! –exclamo Melia.
-Me dejaré de rodeos. Sé que estas aquí por ellos. Asi que negociaré contigo… Un litro de tu sangre y todos, excepto los dos príncipes podrán irse, con la condición además de que le digas a tu tio Ralor, de que espero su pronta visita, para agradecerme, lo gentil que he sido contigo. Dijo, mientras tomaba una copa, de lo que parecía vino en la mano.
Señora, debe saber, que si estoy aquí es, porque he sido comisionada en misión por la casa de la mariposa alada. Mi misión es encontrar la hierba sehon y mezclarlo con el antídoto, para liberar del veneno, a este hombre, que es el guardia personal del príncipe heredero –le dijo señalando a Blen.
-A mí me tiene sin cuidado, si tu misión es de la secta de las mariposas aladas o no. Todo el que entra al bosque
perdido. Es mío. El mismo nombre lo dice. Eso querida Melia, son mis términos- le pronuncio la hechicera de manera tajante.
-Te daré el litro de mi sangre. Pero bajo mis términos… Los dejaras ir a todos, incluyendo al príncipe heredero y a
su hermano, y buscaras por nosotros la hierba Sehon… - Le respondió Melia.
La hechicera soltó unas carcajadas.
Jajajaja …y después todo quedó en silencio en el lugar. Cerda, miraba a Melia de manera desafiante. Kailer, había visto como las bestias y las hechiceras habían destrozado gran parte de sus hombres. A él le preocupaba la seguridad de Melia. No sabía porque el capitán Ma-Damen, había desobedecido su orden y la había traído a tal peligro, pero tenía que hacer algo para que ella saliera de allí. Asi que mirándola le ordeno.
-Melia, sigue mi orden. Kramin y yo nos quedaremos… Capitán Ma-Damen. Prosiga con la misión. Llévese a todos de este lugar y no se preocupen por nosotros, estaremos bien.
Melia lo miró por un segundo. Que estarán bien. Eso él no podía saberlo. Él no sabía que el pasatiempo favorito
de esas hechiceras era torturar hombres. No podía dejarlo allí, aunque él fuera el hombre más engreído y arrogante del mundo - pensó.
Entonces si no hay trato. Lucharé hasta la muerte- expresó Melia -dirigiéndose a la hechicera. Ignorando las palabras de Kailer, mientras que colocaba su espada en posición de pelea.
La manera en que Kailer y Melia se miraron y el afán de él, porque ella se fuera de ese lugar, le dio a
entender a la hechicera que entre ellos estaba pasando algo. Entonces le dijo:
-Te daré al segundo príncipe, la hierva de sehon, pero el príncipe heredero se quedara conmigo… a menos…
-Que más quieres –pregunto impaciente Melia -al escuchar la expresión de la hechicera.
La hechicera le sonrió con picardía y dijo:
Te daré al príncipe heredero solo si me das otro litro de tu sangre.
No –dijo Kailer con desesperación. El afán que tenía fue evidente en su tono y muchos lo notaron y Voltearon a mirarlo. Entonces Kailer tragó saliva y respiró profundo, antes de continuar diciendo:
-Melia, el trato de esta dama es bueno. Estaré bien... Capitan Ma-Damen, llévese a todos de este lugar, lo más pronto posible.
La hechicera sonrió y dio la orden con su mirada a una hechicera que le trajese a Kailer y cuando estuvo
frente a él le dijo:
Se lo que pasa aquí. Ustedes dos están enamorados… -ella sonrió al decirlo.
Cuando ella dijo eso, Kailer sintió un vuelco en el corazón. Acaso era tan evidente lo que él sentía por ella –se preguntó. No podía ponerla en tal peligro. Tenía que hacer algo, para que ella aceptarse irse sin él. Asi que dijo:
-Enamorado yo, el príncipe heredero y futuro monarca de Kandor de esta simple mujer salvaje. Acaso tengo tan mal gusto. Mirala –señalo con la mano a Melia- no solo no tiene una buena educación. Sino que además es tan fuerte como un hombre, y camina como uno, y hasta huele como uno. Y además físicamente no es mi tipo. Sus pechos son muy pequeños y tiene callos en sus manos. No me gustan las mujeres así. Yo diría que ella no es sino una media mujer.
Cuando Kailer expresó esas palabras, Melia sintió una opresión en su pecho y una sensación de angustia en su estómago, sus ojos se vidriaron, y su pulso se hizo más lento. Ella se había preguntado con anterioridad, porque él actuaba así con ella, después de lo que había pasado entre ellos. Pero con esas palabras le quedó claro, que lo que ella sintió cuando hicieron el amor, no fue lo mismo que sintió él. Ahora podía comprender, porque él, nunca se fijaría en ella.
En ese mismo momento una de las hechiceras enterró un cuchillo a Kailer en el hombro derecho. Melia al ver lo que le habían hecho corrió a sostenerlo. Entonces la hechicera la miró y le apuntó con una espada, no permitiéndole a ella acercarse a él y le dijo:
-La opinión que este príncipe tenga de ti, no me importa. Él es mío. Si quieres que viva, tendrás que darme un litro más de tu sangre.
Melia no. Moriras- se escuchó a lo lejos la vos de Raffel. Mientras Kailer con su mirada, tratando de no demostrar el dolor que sentía, le hacía seña moviendo la cabeza, que no lo hiciera.
-Acepto- expresó Melia…no haciendo caso a la opinión de él, ni de Rafell...
A ella, entonces le fue permitido acercarse a él. Rompió algo de la ropa de ella y la puso con delicadeza en el brazo de él, para detener el sangrado. Al tiempo que Kailer la miraba con una expresión de desconcierto. Pero ella, en vez de verlo, le esquivaba la mirada. Cuando ella se quiso apartar de él, para cumplir lo prometido. El la agarro por el brazo y le dijo:
-No lo hagas…
-Yo voy a estar bien, vine preparada para esto –le dijo ella, mientras se soltaba de la mano de él. Y al instante, señalándole la herida del hombro le dijo:
-Dígale al médico Gu, que le cure adecuadamente la herida… después de lo cual, marchó, sin voltearlo a ver.
Kailer no se podía perdonar haberla puesto en peligro. Todo lo que había hecho para que ella estuviera bien había fallado. Se sentía algo mareado, su pulso estaba acelerado. Su rostro estaba desdibujado. Todo el tiempo que pasó sin saber algo de ella, encerrado en esa celda lo llevó a sentirse enfermo. Un malestar en el estomago, acompañado de náuseas, hacían resaltar el nivel de su desesperación. Quería verla y saber que estaba bien. Pero solo cuando terminara de dar los dos litros de sangre, las hechiceras les dejarían ir a verla.
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Updated 127 Episodes
Comments
Vilma Castillo
wuau estubo fuerte este cspitulo
2023-11-04
2
Mariel
Nadamas hablaba para 💩 💩 más me cae jaja
2022-10-17
0
Irma Rocha Cruz
tonto..tonto...tonto...está viendo el peligro y no se calla....ha empeorado la negociación por su estupidez.......
2022-09-30
1