Sera Nuestro Secreto.

Al caer el sol la caravana llegó a la ciudad de Sebor. En la gran entrada de la gran ciudad amurallada, en ambos

lados del camino, el ejército de Krey,  prestaba seguridad.

Él se había adelantado tal y como se lo había ordenado Kailer, para que preparara a la ciudad para la llegada del príncipe heredero.

En la parte de arriba de la gran puerta de entrada, se encontraba el gobernador con su familia y algunos funcionarios y generales del ejército.

Cuando ingresaron a la ciudad, había toda una multitud tirando flores y haciendo todo tipo de ruidos y estruendos, de un lado y otro, siendo solo controlados por soldados del ejército.

De esa manera la caravana fue escoltada a la casa, donde  es costumbre que se quede la familia real, cuando algún miembro, está de visita en la ciudad.

La llegada a la gran mansión, de cualquier miembro de la familia real, normalmente causaba conmoción entre los miembros del servicio, de esa casa. Pero no tanto como ocasionaba, que el que llegara a la ciudad fuese el príncipe heredero.

La tradición del reino exigía, que cuando llegara el príncipe heredero, a cualquiera de las ciudades. La ciudad tendría el honor, de escoger diez vírgenes, de las familias de estatus más alto de esa ciudad. Y llevarlas al príncipe, para que le sirvieran en la cama.

La doncella escogida por él; tendría desde ese momento el privilegio de ser una  concubina de segundo nivel, que también eran llamadas servidoras de la cama real.

Las concubinas de primer nivel solo podrían ser las hijas de altos funcionarios, de linaje real de otro país o la aristocracia. A concubinas de segundo nivel podrían aspirar hijas de destacados comerciantes con alto estatus. Una hija de un simple funcionario muy poca oportunidad tenía.

La diferencia entre, la concubina de primer nivel y la del segundo nivel, ya dentro del palacio radicaba, en que la del segundo nivel, compartían todas, un gran pabellón, que era administrado por un eunuco, y solo tenían habitaciones. En cambio, las concubinas de primer nivel cada una tenían su propio palacio.

Cuando Kailer bajo del carruaje a la llegada a la gran mansión, cientos de incontables sirvientes permanecían

inmóviles, reverenciando rostro abajo el camino por el que transitaría él, hasta llegar al gran salón, en donde según la tradición; le esperaban altos funcionarios y las diez doncellas escogidas para él.

Melia tenía la intención de  quedarse afuera hasta que todos los empleados se levantaran después de la entrada

de Kailer. Ella observaba la situación y no podía entenderla.

No podía comprender como las personas idolatraban a Kailer. Acaso ellos no pueden ver lo que yo veo? - se preguntó.Es solo un hombre. Por más que trate creo, que nunca entenderé, porque muchos configuran la realidad de esa manera.

Melia sabía que los seres humanos por lo general vivían en ambientes que eran producto de la creación de la

realidad de alguien.

El caso de la tierra de Ranson era el claro ejemplo. Doscientos años atrás, cuando el imperio se había desmembrado. Ranson Co. Un antepasado de la familia de Melia, había reclamado la soberanía de los territorios que llevan actualmente su nombre.

La diferencia con los cinco reinos. Fue que Ranson Co, rompió con toda esa tradición de la monarquía y estableció reglas  sencillas para la vivencia de los que en aquel tiempo se marcharon con él,  a habitar dichas tierras. Melia pensaba en ello, algo distraída, cuando de repente escucha la voz de Krey

- Oye pequeña salvaje, piensas quedarte en la puerta y no entrar. Le dijo mientras extendía su mano como todo un caballero a una señorita, para ayudarla a bajar de su caballo.

Melia al ver el gesto de Krey, se mordió el labio. Bajó del caballo dejándole la mano extendida a este.  Y se encaminó a la entrada de la puerta, ignorandolo.

Al ver esta acción de Melia, Krey intentó agarrarla, pero Melia que se lo esperaba, lo esquivó mientras que rápidamente  ponía su espada en el cuello de él.

Krey sonreído le dijo seductoramente:

-Está bien, pequeña salvaje, soy todo tuyo… Mientras levantaba levemente las manos como muestra de rendición.

Rafell, que había recibido mandato de Kailer de acompañar a su prima, ya que el príncipe ya había previsto

que lo más seguro, era que Melia, cuando llegaran a la mansión, se iba a quedar atrás, se acercó a ella y le dijo:

-Melia este sirviente va a llevarte a una habitación para que descanses…

Melia bajo la espada y siguió al sirviente, frente a la mirada picara del príncipe Krey, y de algunos comandantes y soldados del ejército.

Al partir Melia, Rafell,  centro su mirada en Krey, y lo observaba dibujando irritabilidad en el rostro, lo cual fue evidente a Krey.

A Rafell Krey su primo, no le acababa de caer bien. Había escuchado de las hazañas de este, en especial en su comportamiento con las mujeres.

Pero al presenciar su comportamiento con Melia, no pudo evitar que se le revolviera el estómago y su pulso se acelerara.  Que el príncipe Kailer lo llamara y le encomendara el cuidado de su prima. Era una orden que había favorecido a su determinación y voluntad.

Aunque desde pequeños, a Rafell le habían enseñado, que las gemelas se podían defender ellas solas. El no iba a permitir que a Melia, Krey le hiciera daño.

-Qué pasa? Hay algo que tú

quieras decirme? Le pregunto Krey a Rafell, mientras empuñaba su puño y lo miraba desafiante, interrumpiéndole el pensamiento.

Rafell le contestó: solo te digo esto como consejo. No te atrevas a hacerle algo a Melia…

Krey le interrumpió: … tú lo evitaras…con una sonrisa burlona.

En eso, el sirviente privado de Kailer le avisó a Rafell, que el príncipe requería su presencia…

*******

Habían pasado un par de horas desde que Melia había llegado a su habitación. Haber tomado un delicioso baño

después de que el día anterior no había podido hacerlo, le pareció restaurador. 

Tenía el cabello mojado. Extrañaba a su hermana o a su tía Ramelia para que le ayudaran a secarlo. De solo mirar en el espejo lo largo que lo tenía, sabía que no iba a ser fácil esa misión.

Por un momento se quedó quieta frente al espejo, mirando su rostro. Se preguntaba si a un hombre como Kailer, que tiene miles de mujeres hermosas a su servicio, le podría gustar alguna en especial.

Cuando se sorprendió en tal pensamiento, se dio una cachetada en su rostro, el cual al ser blanco y frágil quedó rojo. En menos de un instante se  fastidio por ese pensamiento. Si ese engreído príncipe se puede enamorar o no, ese no era su problema.

En ese momento llamaron a la puerta.

Toc… toc…

-Quién es? Preguntó Melia.

- Señorita le he traído unos bocadillos - Expuso una vos femenina del otro lado de la puerta.

Melia abrió la puerta y agarró el recipiente con los bocadillos, mientras vio cómo se despedía la sirvienta.

Al cerrar la puerta, Melia comenzó a comerlos, mientra se secaba su cabello. De un momento a otro se sintió mareada y se desmayó.

Kailer se sentía inquieto en su habitación. Cuando la doncella escogida, para su deleite,  lo besaba y se apoderaba de él, en sus pensamientos solo estaba Melia. Terminó el acto sexual lo más rápido que le fue posible.

Lo perturbaba el tener la certeza, que si a su primo le gustaba Melia, lo más probable es que iba a tratar de obtenerla a la fuerza.

Se movia de un lado a otro en la habitación como toro enjaulado. Se sentía frustrado, debido que aunque era el príncipe heredero, no había mucho que el pudiera hacer.

Las leyes del reino de Kandor respaldaban a Krey. No podía mostrar debilidad o interés por Melia en ningún momento. Ni su primo, ni nadie podían enterarse, que a él, le gustaba esa mujer. Que ella podía lograr hasta quitarle el sueño. 

No podía quedarse quieto, pero

sentía angustia y miedo, por lo que a ella pudiera pasarle. No recordaba la última ves que había sentido eso en su vida.

La habitación de Melia quedaba en un pabellón diferente al de Kailer. Por más que él lo pensaba, no podía encontrar alguna excusa que le sirviera para ir a ese pabellón, a verificar que ella estuviese bien; sin que su interés en ella fuese evidente.

Melia recuperó la conciencia de un momento a otro. En medio del dolor de cabeza y de la fuerte contracción que sentía en su pelvis, y la debilidad que la embargaba, sabía que la habían envenenado.

Buscó una aguja plateada con las pocas fuerzas que tenía y la colocó en los bocadillos que le habían traído.  Al percatarse de que evidentemente si había un veneno, se sentó y trató de concentrarse, para diagnosticar de acuerdo a los síntomas, que clase de veneno era y así poder tomar el debido antídoto.

Cuando analizó lo que sentía pudo comprender, que no se trataba de cualquier veneno. Sino del poderoso Raiz de Maca. El cual era un veneno muy particular, que tenía dos clases de cura, una era el antídoto normal, y el segundo, se trataba del acto sexual.

Melia había traído entre sus cosas, todo tipo de antídotos, para cualquier tipo de veneno existente. Le gustaba estar siempre preparada, para cualquier imprevisto.

En medio de los escalofríos, el aberrante dolor en la pelvis y  el resto de los malestares que la sumían en una completa debilidad, buscó el antídoto para el veneno. Cuando Melia abre el frasco y saca unas píldoras, para disponerse a tomarlas, entonces se percata, de que la  botella en

el lado derecho poseía un sello.

Melia al ver este sello, recordó que su tío Ralor y Misimú, le habían dicho. Que ella presentaba un tipo de reacción alérgica a cierto antídoto, que para que ella no lo tomara, le iban a colocar un sello que lo iba a distinguir del resto.

Melia sintió un temblor dentro de ella. Sabía que el tiempo se le acababa. Se sentó en la cama, perturbada por lo que tendría que hacer para no morir. Si ese antídoto no le servía, tendría que recurrir a buscar la segunda opción para salvar su vida.

El tío Ralor en alguna ocasión le había dicho a Melia, que más importante que cualquier cosa material o normas de hombres, era el don de la vida. Ese recuerdo vino a la mente de Melia y entonces tomo su decisión. 

Buscaría a Raffel. Era su primo y se criaron juntos desde niños. Con nadie más se sentiría cómoda de hacer eso que ni siquiera quería imaginar. Su cuerpo temblaba de solo imaginar tener que entregar su pureza sin haberse enamorado. Siempre había pensado que eso solo lo haría, cuando contrajera matrimonio, con algún hombre que amara.

Melia salió de la habitación después de colocarse una túnica con capucha, ya que lo único que tenía puesto era un camisón sin ropa interior.  No tenía tiempo para cambiarse, ni siquiera pensó en recoger su largo cabello.

Solo salió de la habitación sin tener en claro a donde buscaría a Raffel. En realidad, el veneno, evitaba una completa claridad en sus pensamientos. Con dificultad y escondiéndose de los guardias y algunos empleados, Melia llegó al pabellón real. De repente se sintió mareada y se tropezó con un sirviente.

Lo que Melia no se percató, es que con quien tropezó, era el sirviente personal del príncipe. Este al verla tan mal, trató de levantarla, pero ella se desmayó.

Que el sirviente se haya encontrado con Melia no era una mera coincidencia. Kailer lo había mandado a la

habitación de ella, con el pretexto de informarle que su primo Raffel acompañaba a Kramín en una misión.

El sirviente cargo a Melia y la llevó a la habitación de Kailer. El cual, cuando la vio desmayada la acostó sobre la cama y le pidió al sirviente que trajera al médico Gu.

Mientras el sirviente iba, Kailer toco la frente de Melia. Por un segundo se la quedó observando, y después con cierto temor pero con impasible deseo acaricio su rostro con sus dedos, como nunca lo había hecho con una mujer.

Sentía un hueco en el estómago. Esa sensación que pocas veces en su vida había llegado a sentir. Lo abrumaba. Aunque no la tuviera como mujer, y nunca ella fuera a ser para él. No quería que muriera.

En ese momento Melia se despertó. Fue notorio para Kailer que ella se sorprendió de verlo. El se alejó de ella instintivamente, ya que no quería que ella pensara mal de él.

Ella se incorporó sentándose en la cama. Aunque se sorprendió de ver a Kailer al despertarse, tan cerca de ella. No podía negar que esa situación no le incomoda. Los dos solo se miraron por un momento, sin decir nada.

-Dónde estoy? – preguntó Melia al tiempo que pasa su mano por su rostro, que en ese momento estaba muy pálido.

-No lo recuerdas?... te desmayaste cuando te encontraste con mi sirviente… Te ves pálida y tienes

fiebre, Que tienes? Pregunto Kailer.

En ese momento Melia se acordó que no tenía mucho tiempo, intentó incorporarse, pero las fuerzas le faltaron y

cuando casi cae en el suelo, los fuertes brazos de Kailer la sostuvieron. 

Sus rostros quedaron cerca el uno del otro, por un momento. Ambos podían sentir sus alientos. Por alguna razón, sentían que no podían alejarse ni dejar de mirarse. Sus ojos expresaban un mensaje, que aunque Kailer comprendiera, pues ya había aceptado que ella le gustaba, Melia no lo entendía.

Kailer reaccionó y la sentó en la cama y se alejó de ella nuevamente, pero esta vez en dirección de la mesa, en la que le sirvió agua, con intenciones de dársela a beber. Al mismo tiempo que Kailer llevaba el gua a la boca de Melia, ella intentó agarrar el vaso. Lo cual causó que ella colocará sus manos sobre la de él. Al encontrarse sus manos, ambos sintieron como una corriente recorría sus cuerpos.

E instintivamente volvieron a mirarse a los ojos fijamente por un segundo; después del cual, como si los quemará una llama de fuego, ambos apartaron las miradas y las manos. Y Kailer se apartó de ella inmediatamente.

Puedes llevarme a la habitación de Rafell por favor – Le dijo Melia después de haber tomado un trago de agua.

-El no está en el palacio. Está en una misión con Kramin – le contestó Kailer pasándose una mano en la cabeza un poco incómodo, mientras caminaba a la mesa nuevamente, dispuesto a tomar también un trago de agua

¡Qué!... –Dijo alarmada Melia.

- No te preocupes nos

encontraremos con ellos mañana –le expresó con su mirada puesta en la mesa.

- Mañana!…Dijo sorprendida.

Kailer volteo a mirarla, ya que,

notó el tono alarmante en su exclamación y se preguntó, porque tenía tanto afán de verlo.

Melia tenía la mirada perdida. Si Rafell no estaba –pensaba ella- que podía hacer? Tal parece que no tenía alternativas. Por un segundo voltio a mirar a Kailer y acepto que si quería vivir, tendría que  ser él.

-Puedes hacerme un favor, le preguntó  y volvío a tomar otro sorbo de agua.

El fríamente le contexto. – Qué quieres? Mientras le miraba expectante.

-Me han envenenado…

Kailer al escucharla se alarmó. Y apretó el puño para no correr al lado de ella.

-Ya he mandado a llamar al médico Gu – le dijo lo más distante que pudo.

En ese momento el sirviente entro y le avisó a Kailer que el medico estaba afuera.

-No – dice Melia, mientras trataba de levantarse de la cama sin poder lograrlo - teHas que se vaya… dijo ella, mientras que se resignaba a permanecer sentada en la cama.

Kailer la miró desconcertado. Aunque él sabía que ella también era médico, no era aconsejable que un médico

se tratase a sí mismo. ¿Qué era lo que esa mujer pretendía? Ni aún en peligro de muerte podía ella dejar de hacer su voluntad –pensaba Kailer.

Despide el médico y… dijo Kailer antes de ser interrumpido por Melia diciendo:

- Has que se vaya y que nadie nos interrumpa…

El sirviente miró a Kailer y también miró a Melia. Ella sin duda -pensó el sirviente- no era para su

príncipe, como cualquier mujer.

Kailer miró al sirviente y le asintió con la cabeza.

Al salir el sirviente, Melia se incorporó. Estando de pie, cogió su capucha y se descubrió la cabeza, mostrando

la hermosa cabellera, algo humedad, que a Kailer tanto le atraía.

Casi al instante y sin que Kailer si quiera pudiera asimilarlo, comenzó a desabrochar los botones de su camisón hasta que lo abrió y lo dejó caer, mientras exhibía su cuerpo completamente desnudo, ya que como la habían envenenado, cuando apenas acababa de bañarse, no tuvo tiempo de ponerse ropa interior.

Kailer, sintió como su pulso se aceleraba. Y pudo percibir como su amigo, que ya había sido complacido un par

de horas antes por la dondella de Sebor, se volvía a despertar. Su deseo en ese momento fue tanto, que casi tembló al tiempo que su piel se erizaba.

No pudo evitar recorrer el cuerpo de Melia por un segundo, con su vista. Pero inmediatamente, recuperó la cordura y se voltio para no mirarla y le dijo impresionado:

-Qué haces?... cubre tu cuerpo. Le mandó. Con una vos fría y distante.

Melia al ver la reacción de él, se sintió avergonzada, levantó el camisón y se lo colocó aunque sin abotonarlo

y volvió a sentarse en la cama mientras, que en la habitación se sumó, en un profundo silencio.

Kailer, al no escuchar ninguna explicación de parte de Melia, voltio a mirarla. Melia estaba sentada en la cama con los ojos cerrados y su mano agarrándose la cara, con lo que le pareció a Kailer una expresión de vergüenza y descontento. En ese preciso instante Meliá expresó:

-Aunque yo no te parezca tan bonita o tenga la educación que tiene cualquiera de las mujeres que te rodean, y aunque soy por el contrario fuerte y poco femenina. Por encima de lo que parezca, soy mujer. Lo que yo tengo, al igual que cualquier mujer, me imaginó también te puede proporcionar placer...Así que te lo diré de una manera diferente. Fui envenenada, aunque tengo el antídoto no lo puedo tomar, ya que al igual que Blen, soy alérgica al antídoto, y entonces, en vez de curarme, el antídoto me mataría... Si yo muero, Blen también morirá...Te lo aclararé. No quiero morir... Así que. Ven a mí, y has lo que sea que hacen los hombres a las mujeres, en lo que llaman acto sexual.

Habiendo dicho esas palabras que a dejaron perplejo a Kailer, se acostó en la cama boca arriba y le dijo: Lo único que me tienes que prometer es, que este será nuestro secreto. Por ningún motivo, jamás lo dirás a alguien. Le expresó mientras dibujaba una mueca de dolor en su rostro.

Sorprendido, era una palabra pequeña para describir el estado en que estaba Kailer. Desde la misma noche en el que la conoció, deseaba verla desnuda y hacerla suya. Pero después de conocerla más ampliamente, y entender su carácter, el cual ya, de alguna manera, había empezado a aceptar, no se sentía seguro de hacerlo.

No de esa manera. No, mientras ella se sintiera obligada. No mientras ella, no sintiera esa necesidad de él, como la sentía él de ella. Sin duda alguna, este era el peor escenario en el que el destino lo pudo colocar.

- Si sigues pensándolo tanto, moriré antes de que te decidas –exclamo Melia, sin ni siquiera mirarlo, mientras soltaba un casi silencioso quejido de dolor, que le hizo entender a Kailer, que era imperioso hacer lo que ella le pedía, si quería que ella y Blen vivieran.

Kailer se acercó a la cama. Melia voltio su cara para no verlo. Él se puso encima de ella, también evitando

mirarla. Había una contradicción en su cabeza.

Todavía se preguntaba, que si el hacía eso, de la manera que ella lo  planteaba, en que sería él diferente a Krey. Quería ser amable con ella, quería besarla y hacerla vibrar de placer, si ella se lo permitía. Pero, no podía. El y ella eran dos extraños. No tenía ni la más mínima idea de cómo mantener una conversación con ella. Ni siquiera se atrevía a decirle que quería ser amable con ella.

-Apresúrate por favor…dijo Melia.

Kailer que sentía que su mundo se desmoronaba, sabía que debía hacerlo si quería verla vivir

-Debes… abrir tus piernas. Le dijo Kailer casi titubeando.

Melia obedeció con dificultad a la petición de él. A ella le pareció, ya que estaba encima de ella, que él

era más pesado de lo que ella había imaginado, cuando lo veía desplegar tan excelente técnica en artes marciales.

Ella no era ignorante de lo que Kailer tenía que hacer. En su formación como medico podía comprender todas las interacciones que le era necesario a hombres y a mujeres tener para que se pudiera dar el milagro de la vida. Como tampoco ignoraba el dolor que había escuchado, que sentiría, cuando él finalizara; aunque con ello, le salvara la vida.

En esto tenía su pensamiento cuando sintió que su cuerpo se erizaba tras de sentir una indescriptible sensación en su parte de abajo ,que no le permitía quedarse quieta. Ella no podía creer lo que él estaba haciendo. Acaso estoy soñando. Como es posible que él este haciendo eso conmigo –se preguntaba, ansiosa de que él no parara de hacerlo.

Que era lo que estaba haciendo él con ella, exactamente, que le hacía sentir tal placer, que le daba energía

y le hizo dejar de sentir cualquier dolor. Ella se abrió mas a él. mientras se arqueaba, para acariciar su cabeza con las manos. gimiendo por el placer que Kailer le provocaba, escabullendo sus labios en su intimidad. con una energía que solo la hacía desear besarlo.

Kailer estaba dispuesto a hacer lo necesario, para salvar la vida de ella. No encontraba el camino para hacer que ella se relajara, por la actitud que ella tenía hacia él, en un inicio. Tal parecía que lo único que ella le había permitido era llegar a lo que el consideraba, el punto final de todo el acto.

El nunca le había tenido la intención de tocar en una mujer, con sus labios, en ese punto sagrado.  No tenía claro cómo hacerlo. La situación con ella no era la más inspiradora para empezar con esta nueva actividad de su vida sexual. Pero, lo iba a hacer, si con eso lograba que ella estuviese a salvo.

No podía creer lo que estaba pensando. No podía creer la decisión que había tomado. Pero sobre todo, no podía creer, como ella se le había metido tanto en la cabeza, que estaba dispuesto a hacer lo que fuera para no verla sufrir.

Al degustar con su lengua, la miel que emanaba, de lo que consideraba el paraíso de ella, Kailer se sentía extasiado. Su miembro, que desde que la vio desnuda se había despertado, podía sentir mayor intensidad, a tal punto de producir en él, en cada palpitación de su corazón, una sensación de cierto dolor.

 Pero lo que también pudo sentir, fue como de un momento a otro, la mujer que deseaba lo agarro por los hombros queriendo que el quedara frente a ella, y casi sin que él, lo pudiera anticipar, acercó su cara a la de él, con los ojos cerrados, acariciando su nariz con la de ella, de una manera muy suave, mientras sus alientos se confundían, antes de proporcionarle el más maravilloso beso, pequeño, sencillo, y dulce, que a él jamás le habían dado.

El cual solo  fue el abrebocas, de un sinnúmero de besos, apasionados, que lo embriagaban y le hacían desear que ese momento nunca terminara.

Para Melia los besos, que por impulso o necesidad, se dio con Kailer. Fueron la experiencia más  deliciosa que jamás había tenido. En ese momento, ella no se pudo controlar. No quería que terminara. Ahora tenía claro porque

las personas se enamoraban y se casaban. Ahora deseaba que solo ellos estuvieran solos en el mundo y que no existiesen más mujeres, ni normas o tradiciones que pusieran un gran muro entre ellos dos.

Cuando Kailer  colmó su cuerpo de sensaciones, antes de culminar, con la tan anhelada unión de sus voluntades, Melia sintió una explosión en su ser. que la llevaron a dejarle a él. unas evidentes marcas, que no serian fáciles de esconder.  Su cuello y abdomen, su espalda y hasta su boca, recordarían por muchos días, el sello implacable de una salvaje.

Kailer no se cambiaba por nadie. Lo que pensó sería de las noches más fea de su existencia. Se convirtió en lo mejor que le había pasado en su vida.

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Comments

Vilma Castillo

Vilma Castillo

edto si es una exelente redaccion del pmacer q sintieron ambos en este acto yo p supuesto me senti q era yo hay dios mio me fui bien lejos p l montaña jajsja

2023-11-04

3

Mabel Quintana

Mabel Quintana

FANTASTICA NARRACION DE ALGO NECESARIO PARA SALVAR UNA VIDA QUE EN LO SUCECIBO SERA UN MARTIRIO SI NO PUEDEN VERSE DE NUEVO ESPERO QUE NO ALLA NINGUN IMPEDIMIENTO

2023-11-04

1

Andre

Andre

uichhh pues es preferible ser una plebeya a ser considerada como ganado en exhibición 🤔🤔🤔😏

2023-11-02

2

Total
Capítulos
1 Normas y Decoro
2 El desencanto del príncipe
3 - La sangre curativa
4 -No es una opción para mi
5 Sera Nuestro Secreto.
6 El Príncipe de Hierro
7 La Negociación
8 La ambición del príncipe
9 El Malvado Plan
10 El Reencuentro
11 El Engaño
12 Eres Mi Prometida
13 El Intercambio
14 La competencia
15 El Veneno en la Espada
16 El Edicto
17 Me Das Asco
18 El Pañuelo Bordado
19 Una Memoria Perdida
20 Una Segunda Oportunidad
21 La Cena.
22 La Confesión
23 La Sangre Poderosa.
24 El Gran Tigre
25 Yo Haré Contigo Lo Que Tú Quieras
26 Lo Eres Todo Para Mi
27 Lucha de Amor
28 El Diario
29 Yo Sé Que También Me Amas
30 Ese Pedacito De Él
31 La Coronación -Primera Parte.
32 La coronación - Segunda Parte
33 No Puedo Ser Quien Te Mereces
34 Una Poderosa Enemiga
35 El sueño
36 Cómo Una Rosa
37 La Pérdida
38 La Despedida
39 La Invitación
40 Una Esperanza
41 La Supervivencia
42 La Operación
43 Un Rostro Indescifrable
44 El Complot
45 Una Mujer Misteriosa
46 Yo soy Fiel A Mi Promesa
47 Derecho De Sangre
48 El hombre De La Máscara Negra-Dorada
49 Te Voy a Olvidar
50 Su Corazón Es Mío.
51 Siempre Has Sido Tu
52 El Consejo
53 Una Vida De Pareja
54 La Emboscada
55 La Negación
56 La Única Verdad
57 La Actuación.
58 Los Protectores
59 La Supuesta Sirvienta.
60 El Hijo Que No Había Tenido
61 Los Celos
62 Un Amor Misterioso...
63 La Trampa
64 Él Autor Intelectual De Todo
65 No Te Tomaré A La Fuerza
66 Antes De Hombre, Rey
67 El Bien De La Mayoría
68 Entre La Espada Y La Pared
69 El Padre De Su Hijo
70 La Novia De La Ceremonia
71 La Debilidad
72 El Rescate
73 Harás Lo Que Yo Quiera
74 Seré Tu Concubina?
75 Él Árbitro
76 Una Pequeña Esperanza
77 Una Injusticia
78 Dos Universos Diferentes
79 No Te Olvides De Mi
80 Él Príncipe Carnicero
81 El Peor Escenario
82 Él Veneno
83 Él Trauma
84 Una Segunda Esposa
85 La Mujer Pérdida
86 La Salvación De Mi Honor
87 El Platillo
88 La Carnada
89 Él Hombre Desconocido
90 Ya No Más Promesas
91 Él Heredero Legal
92 Mi Historia
93 El Gran Tesoro
94 La Renuncia
95 La Reina Alucina
96 El Plan B
97 La Carta Anónima
98 Quiero Ser Libre De Ese Amor
99 Pequeña Razón De Vida
100 La Marca Genética
101 El Lunar Del Buen Presagio
102 El Apoyo A La Corona
103 Un Poco De Disciplina
104 Ya Es Demasiado Tarde
105 La Esperanza De Todos
106 La Guerra Relámpago
107 Soy Amigo De Tu Madre
108 Una Tonta Ilusión
109 La Màscara En La Mano
110 El Trono De Su Corazón
111 Te Estaba Esperando
112 La píldora
113 Así No Es Ella
114 Una Broma Del Destino
115 Una Insignia De La Vida
116 Una Lucha Interna
117 La Memoria De Su Corazón
118 Con La Cabeza En Alto
119 El Premio Mayor
120 La Voz De Su Conciencia
121 Las Huellas De Un Querer.
122 Entre La Espada Y La Pared
123 Una Hermosa Sorpresa
124 Tres Noches Antes.
125 Una Prueba De Sangre
126 El Ultimo Sacrificio. (Fin)
127 Diez Años Después
Capítulos

Updated 127 Episodes

1
Normas y Decoro
2
El desencanto del príncipe
3
- La sangre curativa
4
-No es una opción para mi
5
Sera Nuestro Secreto.
6
El Príncipe de Hierro
7
La Negociación
8
La ambición del príncipe
9
El Malvado Plan
10
El Reencuentro
11
El Engaño
12
Eres Mi Prometida
13
El Intercambio
14
La competencia
15
El Veneno en la Espada
16
El Edicto
17
Me Das Asco
18
El Pañuelo Bordado
19
Una Memoria Perdida
20
Una Segunda Oportunidad
21
La Cena.
22
La Confesión
23
La Sangre Poderosa.
24
El Gran Tigre
25
Yo Haré Contigo Lo Que Tú Quieras
26
Lo Eres Todo Para Mi
27
Lucha de Amor
28
El Diario
29
Yo Sé Que También Me Amas
30
Ese Pedacito De Él
31
La Coronación -Primera Parte.
32
La coronación - Segunda Parte
33
No Puedo Ser Quien Te Mereces
34
Una Poderosa Enemiga
35
El sueño
36
Cómo Una Rosa
37
La Pérdida
38
La Despedida
39
La Invitación
40
Una Esperanza
41
La Supervivencia
42
La Operación
43
Un Rostro Indescifrable
44
El Complot
45
Una Mujer Misteriosa
46
Yo soy Fiel A Mi Promesa
47
Derecho De Sangre
48
El hombre De La Máscara Negra-Dorada
49
Te Voy a Olvidar
50
Su Corazón Es Mío.
51
Siempre Has Sido Tu
52
El Consejo
53
Una Vida De Pareja
54
La Emboscada
55
La Negación
56
La Única Verdad
57
La Actuación.
58
Los Protectores
59
La Supuesta Sirvienta.
60
El Hijo Que No Había Tenido
61
Los Celos
62
Un Amor Misterioso...
63
La Trampa
64
Él Autor Intelectual De Todo
65
No Te Tomaré A La Fuerza
66
Antes De Hombre, Rey
67
El Bien De La Mayoría
68
Entre La Espada Y La Pared
69
El Padre De Su Hijo
70
La Novia De La Ceremonia
71
La Debilidad
72
El Rescate
73
Harás Lo Que Yo Quiera
74
Seré Tu Concubina?
75
Él Árbitro
76
Una Pequeña Esperanza
77
Una Injusticia
78
Dos Universos Diferentes
79
No Te Olvides De Mi
80
Él Príncipe Carnicero
81
El Peor Escenario
82
Él Veneno
83
Él Trauma
84
Una Segunda Esposa
85
La Mujer Pérdida
86
La Salvación De Mi Honor
87
El Platillo
88
La Carnada
89
Él Hombre Desconocido
90
Ya No Más Promesas
91
Él Heredero Legal
92
Mi Historia
93
El Gran Tesoro
94
La Renuncia
95
La Reina Alucina
96
El Plan B
97
La Carta Anónima
98
Quiero Ser Libre De Ese Amor
99
Pequeña Razón De Vida
100
La Marca Genética
101
El Lunar Del Buen Presagio
102
El Apoyo A La Corona
103
Un Poco De Disciplina
104
Ya Es Demasiado Tarde
105
La Esperanza De Todos
106
La Guerra Relámpago
107
Soy Amigo De Tu Madre
108
Una Tonta Ilusión
109
La Màscara En La Mano
110
El Trono De Su Corazón
111
Te Estaba Esperando
112
La píldora
113
Así No Es Ella
114
Una Broma Del Destino
115
Una Insignia De La Vida
116
Una Lucha Interna
117
La Memoria De Su Corazón
118
Con La Cabeza En Alto
119
El Premio Mayor
120
La Voz De Su Conciencia
121
Las Huellas De Un Querer.
122
Entre La Espada Y La Pared
123
Una Hermosa Sorpresa
124
Tres Noches Antes.
125
Una Prueba De Sangre
126
El Ultimo Sacrificio. (Fin)
127
Diez Años Después

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