Habían pasado algunas horas, desde que las gemelas se acostaron a dormir. Aunque Cada una tenía su propia
habitación; esa noche Mina decidió quedarse a dormir con Melia. Mina había quedado fundida, pero Melia por más que trataba, no podía conciliar el sueño.
Trataba de cerrar sus ojos y olvidar lo ocurrido. La humillación que antes sus ojos vivió su tía Ramelia, cuando ese narcicista principe le dijo, a su tío, que su tía no valia el sacrificio que él hizo, al dejar su posición social, para hacerla su esposa, atormentaba a Melia.
Las gemelas tenían claro, que la historia que vivió su tía Ramelia, cuando siendo una simple médica, de tierra considerada salvaje, por los reinos, se enamoró del tercer príncipe del reino de Kandor, no fue fácil.
Las situaciones a las que se sometió en ese reino para ser aceptada, fueron humillantes. Es de ese sacrificio, del que debería haber hablado ese príncipe, y no centrarse, solo en el supuesto sacrificio del tio.
Pero lo que le producía más curiosidad, era el concepto etno-centrista que los engreídos príncipes de Kandor, tenían de la tierra de Ranson.
Que somos salvajes... –pensaba Melia- solo porque en Ranson se tiene la capacidad de pensar diferente. Solamente porque no se recrea, alguna inexistente diferencia entre los hombres y las mujeres, o entre unos y otros por sus posiciones económicas.
Solamente porque le damos más importancia a la naturaleza, y a su belleza, que a las exhuberantes construcciones humanas.
En ese momento, Melía decidió no seguir pensando en ese asunto. Se levantó de la cama con discreción, para no
despertar a su hermana, y salió al jardín a tomar un poco de aire fresco. Caminó por medio del paraje, hasta llegar a una parte del lago, en el que había un puente; en donde podía contemplar con claridad la belleza de la luna.
Después de un rato de estarla observando, Melía escuchó, el sonido del blandió de unas espadas. Se dejó
llevar por el sonido, hasta encontrarse con un enfrentamiento de espadachines, cuya técnica, al mirarlo detenidamente, era excepcional.
Por la oscuridad del lugar desde el cual miraba, Melia no lograba ver bien de quien se trataba, así que decidió acercarse y esconderse detrás de unas rocas, que estaban cerca del lugar del enfrentamiento.
Cuando al fin tuvo la oportunidad de observar detenidamente, a los que consideró experimentados espadachines, entonces pudo notar, que se trataba de los príncipes de Kandor.
Melia los observó luchar. La destreza en artes marciales de ambos era impresionante. Bueno, no podía esperar menos de unos príncipes–pensó-.
En ese momento, observo acercarse, al espacio de la práctica de los príncipes, a alguien. Era su primo Rafell.
Meliá sintió que su sangre se calentaba rápidamente, al entender, el que ella pensaba, era el propósito de su primo, quien estaba acompañado, de tres hermosas mujeres.
Antes de que ella se diera cuenta. Rafell dijo a los príncipes, después de saludar haciendo la habitual reverencia:
- Su alteza, príncipe Kailer. Su alteza príncipe Kramín. Estas señoritas que están aquí, han sido escogidas, ataviadas y preparadas adecuadamente desde hace días, para que les sirvan en la cama.. Son vírgenes, tal como la tradición real lo exige.
En ese momento Kailer y Kramin se miraron, tras entender, que las hermosas damas que les habían acompañado en la cena, no eran para deleitarlos.
Melia por otro lado, no podían creer lo que estaba escuchando. Qué estába pasando? Cómo su primo, y en Casa Alada, donde la libertad en igualdad de derecho respalda las decisiones de las mujeres, hicieran tal acto.
No pudo soportarlo más y se acerco a donde estaban ellos, mirando de manera retadora a los príncipes y a su primo Rafel les dijo:
- Acaso he escuchado bien lo que dijiste Rafel... Cómo te atreves a obligar a estas tres mujeres para que le sirvan en la cama, a tales narcisistas? Acaso porque el heredero al trono de Kandor está aquí, crees tú que aquí rigen las reglas de Kandor.
Qué te pasa primo? Cómo te atreves a humillar a estas mujeres obligándoles a tal servicio? Qué pasó con el derecho que tienen las mujeres de no ser utilizadas como accesorios de unas personas que no entienden la diferencia entre el respeto y la lealtad?
Los príncipes estaban sorprendidos. Kailer observaba a Meliá muy detalladamente, reparando minuciosamente la manera diferente como estaba vestida, dibujando en su rostro un reconocible menosprecio.
El primo de Melia, la miró un poco incómodo y también al príncipe heredero. El cual después de haberla observado de manera fría, se alejó, guardando su espada y sin decir una palabra, al igual que también su hermano. Ignorando las palabras que le dirigía la gemela.
No cualquiera podía acercarse y hablarle. Y esa chica sin educación no era la excepción. Fue así como guardó silencio y se fue del lugar.
Cuando él se alejó, Rafell se acercó a Melia y le dijo:
- Que mal te ha hecho mi padre para que le deshonres de tal manera.
Al irse Rafell, las jóvenes comenzaron a llorar delante de Melia, diciendo.
- Señorita Melia, usted no entiende; exclamó una de ellas llamada Padi... Necesitamos una gran cantidad de dinero para que nuestros padres paguen los daños que hicieron en el reino de Kandor y sean sacados de prisión. Solamente estamos tratando de ser filial señorita. Si le servimos de manera adecuada al príncipe, el señor Kroner nos dará esa cantidad de dinero. De esa manera podremos sacar a nuestros padres de prisión.
Melia no lo podía creer. Pensar que su tío Kroner les daría tal cantidad de dinero a ellas, para que les sirvieran a sus narcisistas sobrinos, aprovechándose de la dificultad que estas mujeres estaban pasando, le hacía temblar el corazón.
Melia sentía que desconocía completamente a su tío Kroner. Si tenía ese dinero, porque no se los regalaba, para que ellas dejaran de sufrir.
Por otra lado, Kramín y Kailer no habían dicho ni una palabra en todo el recorrido hasta su habitación.
El desencanto que en especial Kailer sufrió, era evidente para Kramin. El no podía creer, que la hermosa dama que había admirado en la cena, en realidad era una salvaje, que no tenía ni la más mínima idea, en su parecer, de lo que era respeto y decoro.
A kailer le pereció terrible, que esa mujer le hablará de manera tan irrespetuosa a su primo Rafell, y que tuviera la osadía de dirigirse a Kramín y a él con reclamos, como si ellos, fueran cualquier hombre de su pueblo. Rompiendo con ese comportamiento toda norma de educación que estaba prohibida en los cinco reinos. Ya que ninguna mujer podía hablarle sin que él diera su permiso.
Desde niño a Kailer le enseñaron cual era el lugar de las mujeres en la vida del hombre y en especial en la sociedad. Miles de veces había escuchado a su abuelo, a su padre y a sus tíos referirse a su tío Kroner, como una persona débil, que fue embrujado por una salvaje.
Miles de veces le habían enseñado, que el único papel que debía de tener una mujer en su vida, era el de instrumento, tanto para reproducirse, como para el placer.
Ahora podía entender la actitud de su Tío Kroner, cuando en la cena, le ordenó a esa mujer que se levantará de la mesa y se fuera a su habitación.
Melia por su parte, al volver a su habitación, se sentía en conflicto. Como era posible que su primo de toda la
vida, de la noche a la mañana cambiara tanto. Y que al hombre que había conocido por tío, lo desconociera completamente, con tan repugnante comportamiento.
*****
Al día siguiente las gemelas trazaron un plan, para conseguir el dinero. Aprovechando que en ese día se celebraría una de las dos competencias máximas, del año, celebrada en Casa Alada, en la que participaban dos alumnos escogidos como representantes de cada una de las siete escuelas, que conformaban la casa de
las mariposas aladas, Melia y Mina convencieron al primo de su padre y patriarca de la escuela Sanlo-tei, Jerem; quien, era el único que conocían, que debido a su parentesco y buena relación con su tio Rener, se atrevería a ayudarlas, para que alguna de las dos participara, como presentante de su escuela.
Solo de esa manera, Podrían tener la posibilidad de conseguir la cantidad que requerían, Ya que el ganador de las competencias, además de la insignia de la mariposa alada, recibiría una bolsa de oro, la cual según las gemelas, podría ser la solución al problema, de las dos hijas del señor Teji y la del señor Ran.
Cuando Melia llegó al gran salón de competencias, no pudo dejar de divisar que los dos príncipes, que ella consideraba como narcisistas, estaban en el palco especial, al lado del palco central, que era el de su tío Rener.
Los recuerdos de lo ocurrido la noche anterior vinieron a su mente. Meliá sentía un malestar en el estómago, de solo recordar, cómo esos príncipes, ignoraron sus palabras.
Rodeó el lugar con su mirada y vio como muchas jóvenes no dejaban de mirarlos, atraídas por el aspecto de ellos, y muchas otras personas les alzaban sus manos saludando. Pero ellos permanecían con sus miradas frias, y sin el más mínimo esfuerzo por corresponder con el más insignificante gesto de gentileza. Ni siquiera con una mirada a esas personas que los saludaban, entre los que habían incluso ancianos.
En su actitud, esos príncipes, pretendían que esas personas no existían; eso hizo sentir a Melia muy frustrada. Esa escena le producía asco. Como un ser podía ser, tan altanero y prepotente –pensó ella. Los detestó en ese momento.
Las competencias siguieron toda la mañana. Cuando Melía participó de la competencia, por un momento tuvo miedo de que su tío Rener, que la observaba expectante, la descalificara.
Pero poco a poco fue sintiéndose
confiada, ya que no lograba hallar en su rostro, cuando lo miraba, ningún signo de desaprobación, con lo que ella estaba haciendo.
Su desenvolvimiento en toda la competencia, fue muy exaltable. Aunque los que participaron en la competencia
representando a las escuelas eran los mejores, y tuvieron un excelente presentación. Su tío Ralor, quien las entrenó a ella y su hermana, era el mejor peleador y el mejor maestro de toda la secta y del mundo de las artes Marciales. Por tanto, la técnica de ella era inigualable, y su destreza era muy buena.
Al finalizar la competencia, en la que Melía ganó, después de haber quedado como finalista; en una reñida feroz y bastante desgastante lucha con el excelente peleador, como lo era Jin de la escuela Dar Maeri, Su tío Rener se levantó y dijo:
- El título, la insignia de la mariposa alada, y la recompensa de la competencia, serán, para el competidor Jin de la
escuela Dar-Maeri
Todo el lugar estalló en murmuraciones. Esta decisión de su tío Rener, le cayó a Melia, como si le echaran un baldado de agua fría. Se había esforzado para ganar solo porque quería conseguir el dinero para ayudar a estas chicas, pero ahora les había fallado.
-Mi sobrina Melia -prosiguió- no pertenece a ninguna de las siete escuelas de la casa de las mariposas aladas, por lo tanto, aunque haya participado, no tendrá la victoria.
Melia no podía sentirse molesta. Lo que había expuesto su tío Rener era cierto. Mina y ella se habían dejado llevar, y no se dieron cuenta, que su plan fue egoísta, y no pensaban en la importancia de esa competición, para las diferentes
escuelas, y para las tradiciones de la misma secta.
-Melia tienes algo que decir- pregunto Rener Co, mientras miraba a Melia desde su palco.
Melia, colocó su mano encima de la otra y mirando al frente dijo:
-Pido disculpa a todas las escuelas y a todos los espectadores, porque fui una persona egoísta y no onre
la ceremonia de competencia, de la casa de las mariposas aladas... Aceptaré cualquier castigo.
Kailer, que apenas, que de había permitido mirarla de reojo en toda la competencia, pensó en ese momento: "Vaya... Existe alguien a quien esta chica salvaje respeta".
Entonces Rener Co, intervino diciendo, mientras miraba a los ancianos de las escuelas y al público:
– Es todo por hoy. Nos volveremos a encontrar dentro de seis meses. Hizo la señal con la mano, y todos los
ancianos de las escuelas y el público también hicieron lo mismo.
Un minuto después, todos empezaron salir del gran salón de competencias.
En ese preciso momento, hombres, vestidos de negro, con rostros ocultos y espadas, atacaron el palco en donde se
encontraba el príncipe Kailer.
Los príncipes y sus guardias personales y alguno de los encargados de seguridad de la casa, defendieron.
El dominio de la situación de parte del príncipe era innegable. Los presentes se asombraron de sus destrezas
en las artes marciales, y de cómo controlaron la situación. Todo parecía aparentemente bien, Pero lo que el príncipe no esperaba, es que tal primer ataque, había sido una distracción.
De repente, de diferentes lugares, empezaron a llover dardos venenosos. En medio de ese ataque Blen, el guardia personal del príncipe, al proteger la vida de Kailer, resultó herido. Blen cayó y el príncipe Kailer lo
sostuvo en sus brazos.
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Comments
Salomé Páez
En esa época era así, doy gracias a Dios x haber nacido en el siglo XXI libre de todo eso, aunque aún siguen habiendo hombres machistas, pero no tan exagerado como en esa época
2024-06-12
1
Irma Rocha Cruz
oh oh.... qué terrible.....
2023-11-18
0
Irma Rocha Cruz
realidad.... triste 😔 realidad de la época....
2023-11-18
0