Él se acercó a mi de manera lenta y sin que lo viera venir me dió un beso en la boca.
Estaba anonadada, completamente incrédula, sus labios eran igual de deliciosos, se movían suavemente de un lado a otro, cerré mis ojos sintiendo derretirme justo ahí.
De pronto se detuvo y se separó lentamente, luego se quedó mirándome de hito en hito quiso decir algo, pero se trabó en ese instante como si no encontrara las palabras.
Al parecer quería pedirme perdón por lo que acaba de hacer, no los sé, la cuestión es que no lo dejé hablar, me abalancé hacia él y lo besé apasionadamente, no quería dejarlo ir.
El correspondió a mis besos y nos besamos con locura, la pasión y el deseo que ambos reteníamos salió a flote y nos consumió como fuego abrazador.
El sin dejar de besarme me quitó la ropa, todo mi cuerpo tembló de placer al sentir sus carnosos labios recorriendo cada parte de mi cuerpo, no pude evitar gemir de placer mientras me hacía completamente suya. Me hizo el amor con mucha dulzura, que sentí que era Jonna...
Al cabo de unos largos minutos, estábamos completamente desnudos muy acurrucados, era evidente que habíamos vuelto a la realidad, estábamos en completo silencio, hasta que él se atrevió a abrir la boca.
-Bella, lo siento no se que me pasó, me vuelves loco y haces que pierda la razón, me consume tu belleza, haces vibrar cada fibra de mi piel, nunca antes había pasado eso conmigo...Este maldito sentimiento, no sé si sea amor.
Se aproximó a tomar mis manos y la puso sobre su pecho, pude sentir su acelerado corazón, estaba en un gran trance, me remordia la conciencia al pensar en Daliza, me daba mucha lástima no podría hacerle esto y por el otro lado James quien se había portado muy bien conmigo.
- Edduard esto no puede ser fue un grave error...., nosotros no podemos hacerles esto, Daliza y James...
Me puse de pié cómo un resorte y procedí a ponerme mi vestido, sin volver la mirada salí huyendo a mucha prisa.
Edduard se vistió muy rápido viniendo tras de mi y me detuvo tomando mi mano.
-Bella perdón fue mi culpa, no quise hacerte esto.
-No fue sólo culpa tuya, también fue la mía...
Solté sus manos que me sostenían con gentileza y volví a correr sin dar vuelta atrás, el corazón golpeaba con fuerza mi pecho, haciendo que todo mi ser se estremezca de dolor, lágrimas amargas fluian por mis mejillas, me odié por haber sido débil.
Pronto llegué a mi habitación y me metí a la ducha, por un largo momento y lloré desconsolada, luego me saqué la ropa mojada y me puse la pijama, sequé mis cabellos y me metí a a la cama. Quise dormir pensando olvidar el momento, pero ¡no! los recuerdos me atormentaban y a la ves me hacían muy felíz, sólo recordar sus besos y caricias hacían que mi piel se erice y aumentara mi temperatura, tenía que pisar en tierra y muy firmé, ya no era esa pequeña chiquilla inmadura que se dejaba llevar por sus emociones, tendría que mantenerme firme no podía convertirme en una villana robahombres, estuve dando muchas vueltas en la cama hasta que de pronto me quedé dormida.
Abrí los ojos perezosamente ya eran las 10 de la mañana, me duché y me vestí muy elegante como siempre, tomé un hermoso vestido largo de color rosa, sandalias y gafas oscuras, me apresuré a bajar al comedor cuando los ví, ellos estaban comiendo juntos en una mesa elegante que daba a la ventana.
-Cariño, buenos días ¿como amaneciste?.
-Bien James, gracias.
Miré a Daliza junto a Edduard y solo bajé la mirada, saludé con un frío "hola", él me miró y también bajó la mirada con vergüenza.
-Querida se ve estas muy cansada, ¿estas enferma? porque dormiste hasta muy tarde por lo que veo.-Dijo ella en son de burla-.
-Claro que no Daliza, sólo estoy un poco cansada, además me levanté a eso de las 6 de la mañana y me puse a revisar algunos documentos.
-Mmmmm entiendo.
procedimos a desayunar, Daliza y James eran los únicos que hablaban muy enérgicos.
-Bueno bueno ya tenemos que volver. -Dijo James muy satisfecho-. Querida alista tus cosas salimos en 1 hora.
Sólo afirmé con la cabeza, siendo invadía por miles de sentimientos nostálgicos al saber que éste era la última ves que compartía espacio con Edduard. Sin decir palabra alguna me retiré a la habitación, entre lágrimas empecé a empacar mis cosas, pronto sentí la presencia de alguien tras la puerta, me apresuré lentamente a abrir cuando lo ví parado en una pose muy varonil.
-Bella ¿estas bien? ¿porque estas llorando?. -Preguntó agobiado.
Quiso tocar mis mejías pero yo retrocedí inconcientemente hacia la habitación, no quería torturarme con sus caricias. Con voz entrecortada pregunté:
-Ed Edduard, ¿qué haces aquí?
-Estoy muy preocupado por ti, sentí que algo te pasaba.
No pude aguantar el dolor en mi corazón y grité entre lágrimas.
-¡No quiero que te vayas!.
En seguida el cerró la puerta y vino muy rápido hacia mí, tomó mis mejías entres sus manos y me besó. Yo sólo cerré los ojos y cálidas gotas de lágrimas corrieron por mi rostro. Por unos segundos me sentí en el paraíso, pero pronto reaccioné y me detuve.
-Edduard yo... yo....enloquecí como iba a pedirte tal cosa, es imposible, ¡olvídalo! estoy delirando. -Solté entre risas, mientras recuperaba la postura.
-Por favor sal de mi habitación.
El quiso decir unas cuantas frases, pero yo me adelanté a empujarlo con rabia hacia la puerta y lo eché, cerré la puerta de un solo golpe y me tumbé en el piso a llorar en silencio.
Después de unos largos minutos llorando me levanté a verme en el espejo, estaba muy fea con los ojos rojos e hinchados, me puse maquillaje pesado y me volví a poner las gafas, me senté por un momento en el pequeño sofá y saqué de una pequeña cajita roja la pulsera que Jonna me había regalado por mi cumpleaños.
La acaricié con ternura y decidí volver a ponérmelo, no me lo había puesto durante estos años, pues me causaba mucho dolor, pero esta ves era diferente quería llevarlo conmigo para no sentirme sola, como un amuleto de consuelo, tras la partida de Edduard.
Pronto bajé a mucha prisa con maleta en mano, ellos me estaban esperando a fueras del hotel.
-Bella cariño, los señores Shuarkson volverán a Inglaterra asi que les propuse volver juntos al aeropuerto y ya cada quien toma diferentes rumbos.
Yo estaba muy afectada sólo dije ok, y pronto tomamos un taxi y nos dirijimos al aeropuerto, todo el camino no dije ni una palabra, sólo miré disimulada a través del espejo del copiloto y ahí estaba él sentado muy serio en el asiento trasero.
Todos estaban muy felices excepto nosotros 2 y ni que decir de Daliza, tenía la sonrisa de oreja a oreja muy contenta porque no iba a volver a verme el resto de su vida, ya que me consideraba una una amenaza, por la forma tan despectiva en la que miraba todas las veces.....
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Updated 50 Episodes
Comments
Marisa Reigenbonr Acuña
yo nose
2022-04-12
1
Sayito
al diablo daliza y james deben luchar por su amor
2021-08-31
1
Lisy123
Que sad. No debe de marcharse es evidente que se aman
2021-08-31
8