CAPITULO 12 - DECISIONES DIFÍCILES -Sin Im

Por un instante, Zaida sintió una calidez reconfortante. Ese vínculo entre ellas era algo que jamás podría romperse.

Pero entonces, Anika se tensó. Su cuerpo se quedó rígido y su mirada se desvió hacia la puerta. Rápidamente se transformo en humana.

—Alguien viene —murmuró.

Zaida parpadeó, sin comprender de inmediato.

Antes de que pudiera preguntar, la puerta se abrió y William entró con paso firme.

Zaida sintió su cuerpo congelarse. William se detuvo en seco al verla. Su mirada se deslizó por su rostro, recorriendo cada centímetro de su piel… intacta.

Su mandíbula se tensó. Estuvo al borde de la muerte. Ahora no había ni una cicatriz.

—¿Cómo…? —comenzó a preguntar, pero Zaida, que ya esperaba su reacción, se apresuró a responder.

—Fue gracias a la medicina de dónde vengo —dijo con firmeza.

William no desvió la mirada. Su expresión se volvió más fría.

—¿La medicina? Pero... ¿Cómo? —repitió con escepticismo.

Zaida asintió. No podía dejar que sospechara de Anika.

—Sí… aunque también fue gracias a su medicina, mi señor. Gracias a usted, he podido recuperarme más rápido.

William entrecerró los ojos. Algo no cuadraba.

Zaida le sonrió, queriendo desviar el tema.

—Le agradezco mucho por todo lo que hizo por mí.

William sintió una punzada de frustración. Quería seguir cuestionándola, pero ella no le daba espacio para hacerlo.

Antes de que pudiera insistir, la puerta volvió a abrirse.

Letio entró con expresión seria. Dos guardias reales lo seguían de cerca.

—Alteza, ha llegado un mensaje del Emperador —anunció Letio, extendiéndole un pergamino lacrado con el sello imperial.

William frunció el ceño. Rompió el sello y leyó rápidamente el contenido.

Zaida observó su expresión endurecerse con cada palabra.

—Debo partir al Castillo. Mi padre me ha convocado —anunció finalmente.

Letio inclinó la cabeza en señal de respeto.

William volvió a mirar a Zaida. No olvidaba lo que había visto… pero ahora tenía otro asunto que atender.

—Regresaré más tarde.

Zaida aprovechó el momento para hacer una petición.

—¿Puedo ir a ver a mis hermanas?

William la observó por un instante antes de asentir.

—Haz lo que quieras.

Y con eso, salió de la habitación, seguido por Letio y los guardias.

Zaida soltó un suspiro de alivio, pero Anika la miró con severidad.

—No podra ocultarle la verdad por mucho tiempo.

Zaida la ignoró por ahora. Tenía otro asunto que atender.

...***...

Zaida se dirigió al área de lavado, donde solía encontrarse con sus hermanas. Sin embargo, antes de que pudiera hablar, Sophia y Elara se quedaron inmóviles al verla.

Las expresiones de ambas pasaron de la sorpresa al desconcierto.

—Zaida… —susurró Elara, dando un paso hacia ella con el ceño fruncido—. ¿Cómo es posible?

Sophia tardó un momento más en reaccionar, pero cuando lo hizo, su incredulidad era evidente.

—Tus manos… tu rostro… —murmuró, acercándose más—. Estabas cubierta de quemaduras.

Elara entrecerró los ojos con suspicacia.

—No hay ni una sola cicatriz… —dijo con voz baja—. ¿Cómo te curaste tan rápido?

Zaida tragó saliva, sintiendo el peso de sus miradas.

—Me dieron medicina —dijo al principio, pero al ver que ninguna de sus hermanas parecía convencida, suspiró—. Está bien. Se los contaré, pero en privado.

Sophia y Elara intercambiaron una mirada y asintieron con seriedad.

—Vayamos a la habitación —propuso Sophia.

Una vez dentro, Zaida cerró la puerta y tomó aire antes de hablar.

—Lo que voy a contarles… no puede salir de aquí —advirtió con voz firme.

Sus hermanas se inclinaron un poco hacia adelante, expectantes.

Zaida llevó una mano a su cuello y deslizó con cuidado el collar que llevaba puesto, sosteniéndolo frente a ellas.

—Este collar… no es un simple adorno —susurró.

Las miradas de Sophia y Elara se ensancharon al verlo.

—¿El Príncipe te lo dio? —preguntó Sophia con asombro.

—También han comenzado a correr rumores sobre ti y el Príncipe William —añadió Elara, cruzándose de brazos. —Dicen que le estás gustando.

Zaida sintió su cuerpo tensarse. ¿Rumores?

Sophia la miró con curiosidad.

—¿Es cierto? ¿Te estás acercando a él?

Zaida tragó saliva. ¿Cómo responder a eso? Sabía que William se comportaba de una forma diferente con ella, pero la idea de que alguien más lo hubiera notado… era inquietante.

—El Príncipe ha sido amable conmigo, pero eso no significa nada —respondió Zaida, queriendo zanjar el tema.

Elara chasqueó la lengua, no muy convencida.

—Si eso fuera cierto, ¿por qué te ha permitido quedarte en su habitación cuando estabas herida? Ninguna otra sirvienta tiene ese tipo de privilegios —señaló con una mirada penetrante.

Zaida abrió la boca para responder, pero no encontró las palabras.

Sophia, más pragmática, suspiró y expresó un pensamiento que la hizo sentir aún más incómoda.

—Si lograras conquistar al Príncipe, nuestras vidas mejorarían. Ya no seríamos esclavas. Ya no sufriríamos por culpa de Indes.

Elara asintió con convicción.

—Piénsalo, Zaida. Una oportunidad como esta no se presenta dos veces.

Zaida exhaló con cansancio, sintiendo que la conversación se desviaba a un terreno peligroso.

—No quiero riquezas ni poder —dijo con firmeza—. Solo quiero protegerlas a ustedes.

Elara suspiró, pero al ver la determinación en los ojos de Zaida, decidió no insistir más.

—Está bien —concedió—. Pero si realmente quieres protegernos, entonces debemos deshacernos de Indes.

Zaida asintió lentamente, con el peso de la decisión sobre sus hombros.

—Sí. Pero esta vez lo haré bien. En realidad, el collar lo encontré el día que la Princesa Ariadne me rescató.

Elara frunció el ceño, confundida.

—Entonces... ¿Qué tiene que ver el collar con lo que te pasó?

Zaida miró a Anika, que permanecía en silencio en una esquina. Sin dudarlo, le hizo un gesto.

—Muéstrate.

Anika obedeció.

Apareció en su forma humana con gracia y elegancia, de cabello blanco y gema roja en su frente, en un abrir y cerrar de ojos.

Elara y Sophia se quedaron sin aliento.

Podían verla.

—Es… ¿Una Bestia Divina? —susurró Elara, recordando las antiguas leyendas.

Sophia se llevó una mano a la boca, su mente procesando lo que acababa de suceder.

—Zaida… ¿Cómo en las historias, que solo el portador la puede ver?

—¿En verdad podías verla? —dijo Elara.

Zaida respiró hondo antes de responder.

—Porque es mi guardiana.

El silencio en la habitación se volvió abrumador.

Elara, aún atónita, fue la primera en reaccionar.

—Entonces… ¿fue ella quien te curó?

Zaida asintió lentamente.

—Sí. Ella absorbió mis heridas.

La incredulidad de Sophia se intensificó.

—Pero… eso no tiene sentido. Si tú estabas al borde de la muerte.

Zaida miró el brazo cubierto de Anika.

—Las quemaduras que debieron haber quedado en mí… ahora están en su brazo.

Sophia dirigió su mirada al brazo cubierto de Anika.

—¿Bajo esa armadura… están tus heridas?

Zaida asintió.

Elara palideció.

—Eso es…

—…una locura —completó Sophia en un susurro.

Instintivamente, sus ojos viajaron hacia el rostro inexpresivo de Anika.

Elara, aún conmocionada, se aferró a la cama con ambas manos.

—Pero… ¿por qué? —preguntó, con la voz cargada de desconcierto—. ¿Por qué haría algo así por ti?

Zaida sintió que su garganta se cerraba ligeramente. Ella también había hecho esa pregunta.

—Porque es mi aliada —dijo con firmeza, recordando las palabras de Anika.

Anika no dijo nada.

Pero su mirada se suavizó al escuchar esas palabras.

Sophia y Elara intercambiaron una mirada. Sus mentes aún trataban de procesar lo que acababan de descubrir.

Finalmente, Sophia suspiró y se recargó contra la pared, con la mente aún revuelta.

—Esto… esto cambia muchas cosas.

Zaida frunció el ceño.

—¿A qué te refieres?

Sophia se pasó una mano por el rostro, intentando ordenar sus pensamientos.

—Si tienes a una Bestia Divina de tu lado… Indes ya no es una amenaza.

Elara asintió lentamente, la chispa de una idea comenzando a formarse en su mente.

—Si es tan poderosa, entonces deberíamos usarla para deshacernos de Indes.

Anika se tensó.

La palabra "usar" resonó en su mente como un eco de su pasado.

Así la habían visto siempre. Un arma. Un medio. Nunca como algo propio.

Su mandíbula se tensó. Sabía que Zaida era diferente, pero… ¿qué pasaba si con el tiempo cambiaba? Si también la veía solo como un instrumento…

Las palabras de Elara seguían flotando en el aire.

Zaida sintió un leve malestar ante la forma en que lo dijo. "Usarla". Como si Anika fuera solo una herramienta para su beneficio.

Zaida suspiró y se dirigió a sus hermanas con calma.

—Anika no es solo una bestia poderosa. Ella me salvó. —Hizo una breve pausa y miró a Sophia y Elara.

Anika giró su rostro hacia Zaida, observándola con atención. Zaida no había notado su tristeza, pero sus palabras la habían tranquilizado de algún modo.

Sophia y Elara intercambiaron una mirada, comprendiendo la advertencia implícita en las palabras de su hermana.

Sophia miró a Anika con cierta precaución, pero con algo más de respeto esta vez.

—Está bien —cedió Sophia—. Entonces, ¿cuál es el plan?

Zaida sonrió ligeramente.

—Vamos a asegurarnos de que Indes no pueda hacernos daño nunca más.

Juntas, comenzaron a idear el plan.

...***...

El eco de los pasos resonaba en los pasillos del Castillo Imperial mientras William avanzaba con paso firme. El mensaje de su padre había sido claro: su presencia era requerida de inmediato.

A mitad del pasillo, una figura imponente apareció frente a él.

El Emperador Magnus lo observó con su característico porte severo, su expresión difícil de leer.

—Has llegado rápido —comentó, con un tono que no dejaba claro si era un cumplido o una simple observación.

—Su carta decía que era urgente —respondió William con neutralidad.

El Emperador asintió y comenzó a caminar. William lo siguió sin hacer preguntas.

El silencio se extendió entre ambos, hasta que su padre habló.

—Dime, William, ¿cómo te llevas con Cecilia?

William mantuvo su rostro inexpresivo, pero internamente sintió una punzada de incomodidad.

—Es una mujer noble y respetable —respondió con frialdad.

El Emperador lo miró de reojo.

—Eso lo sé. Pero no pregunté por su estatus. Pregunté cómo te llevas con ella.

William tardó en responder. No quería mentir, pero tampoco quería admitir la verdad.

—Nos entendemos lo suficiente.

El Emperador soltó un leve suspiro, sin dejar de caminar.

—Sabes que la familia Lucian está esperando que fijes una fecha.

No era una orden, pero William entendió perfectamente el mensaje.

—Lo consideraré —respondió, manteniendo la compostura.

El Emperador no presionó más el tema. Ya sabía que su hijo haría lo que debía hacer.

—Ahora, tenemos un asunto más importante que discutir —continuó Magnus.

William lo miró con cautela.

—¿Sobre qué?

El Emperador se detuvo por un instante antes de continuar.

—Remesis.

La mención de su hermano hizo que William frunciera apenas el ceño.

—Cuando tome el trono —prosiguió el Emperador— necesitará a alguien en quien confiar.

William no respondió.

—Sabes que mi hermana se casó con un rey extranjero. — La voz de su padre se tornó más grave. — Crecí sin alguien en quien confiar completamente. Aprendí a navegar el poder solo.

El Emperador volvió a caminar, y William siguió su paso.

—No quiero que mi hijo pase por lo mismo.

William entendió lo que su padre estaba insinuando.

—Así que lo apoyaré desde el consejo —dijo, más como una afirmación que como una pregunta.

El Emperador lo miró de reojo.

—Serás la cabeza del consejo.

William no lo había esperado.

No mostró ninguna reacción, pero por dentro un sentimiento extraño lo invadió.

No era satisfacción. No buscaba el reconocimiento de su padre.

Pero tampoco era indiferencia.

El Emperador continuó caminando.

—Vamos. Es momento de que participes.

William no discutió.

Por primera vez, se sentaría en el Consejo Imperial.

...***...

Ambos continuaron caminando hasta llegar a las grandes puertas de la Sala del Trono. Cuando los guardias las abrieron, un murmullo se esparció entre los nobles y consejeros presentes.

Algunos cuchicheaban con discreción, pero sus miradas eran evidentes.

William los ignoró. Sabía lo que pensaban. No era hijo de la Emperatriz, sino de una concubina. Para muchos, no tenía derecho a estar en el consejo, pero su talento y posición lo mantenían en la sala.

El Emperador avanzó con paso firme hasta su trono. William se quedó unos pasos detrás de él, como correspondía a su rango.

—Comencemos —ordenó Magnus, con voz solemne.

Los murmullos se extinguieron al instante.

—Hoy discutiremos el problema que enfrenta el sur de nuestro Imperio. La sequía ha sido más severa de lo previsto y las cosechas están en riesgo.

Lady Anwen, la consejera más veterana, tomó la palabra.

—Majestad, nuestros informes indican que los cultivos se han reducido en un 40%. La población en esas regiones está sufriendo. Si la situación no mejora, habrá disturbios.

El Emperador asintió, pensativo.

—Lord Harren —llamó, dirigiéndose al consejero de finanzas—. ¿Podemos permitirnos una respuesta inmediata?

Harren asintió lentamente, midiendo sus palabras.

—Será un desafío, Majestad, pero podríamos ajustar el presupuesto. Si se aprueba, necesitaremos recortar ciertos gastos en otras áreas y reasignar recursos.

El Emperador se recostó en su trono, meditando las palabras de su consejero.

—Podemos hacer ajustes, pero no quiero que nuestro pueblo sufra más de lo necesario. Lady Anwen, asegúrate de que la distribución del grano sea equitativa. No permitiremos que unos prosperen mientras otros mueren de hambre.

—Como desee, Majestad —respondió la consejera con una inclinación de cabeza.

—También quiero que un grupo de expertos supervise personalmente las mejoras en los sistemas de riego —añadió Magnus, mirando a sus consejeros—. No podemos depender solo del cielo para garantizar el futuro de nuestro pueblo.

Un murmullo de aprobación recorrió la sala.

William, hasta ahora en silencio, se adelantó un poco.

—Si me permiten, tengo una sugerencia.

Todos giraron a verlo. Algunos nobles parecían molestos, pero otros estaban atentos.

—Si la sequía persiste, las reservas de grano no serán suficientes. En lugar de depender solo de las cosechas actuales, podríamos invertir en mejorar los sistemas de riego. Si enviamos un grupo de ingenieros al sur para construir canales de irrigación más eficientes, podríamos minimizar los daños a largo plazo.

Un murmullo recorrió la sala.

El Emperador Magnus miró a su hijo por un largo momento antes de hablar.

—Es una opción viable, pero costosa. Lord Harren, ¿podemos permitirnos este gasto adicional?

El consejero de finanzas asintió lentamente.

—Será difícil, pero si priorizamos el gasto, podemos hacerlo sin afectar otros sectores clave.

—Podemos hacer ajustes, pero quiero que se haga bien —ordenó Magnus—. Quiero a los mejores ingenieros en el sur antes de que termine la semana.

Lady Anwen dio un paso adelante.

—Majestad, si lo desea, puedo partir de inmediato para supervisar la distribución del grano y asegurarme de que los recursos lleguen a donde más se necesitan.

El Emperador asintió con satisfacción.

—Hazlo. Quiero informes diarios sobre el progreso.

La mujer hizo una reverencia antes de retirarse.

El Emperador Magnus enderezó la espalda y miró a los presentes con seriedad.

—Estos desafíos pondrán a prueba nuestra capacidad de liderazgo, pero confío en que, trabajando juntos, encontraremos una solución. Que nuestra prioridad sea siempre el bienestar de nuestro pueblo y la estabilidad de nuestro Imperio.

Con esas palabras, la reunión continuó mientras los consejeros comenzaban a discutir los detalles de la ejecución.

William se mantuvo en su lugar, consciente de que a pesar de las miradas y los murmullos, había logrado que su voz fuera escuchada.

Y, aunque su padre no lo dijo en voz alta, pudo notar que lo había aprobado.

Capítulos
1 PROLOGO
2 CAPÍTULO 1 - RECUERDOS OLVIDADOS
3 CAPÍTULO 2 - ENCUENTRO DE LOS PRIMOS
4 CAPITULO 3 - CUMPLEAÑOS DEL PRINCIPE
5 CAPITULO 4 - SENTIMIENTO INESPERADO
6 CAPITULO 5 - MAPA ESTELAR
7 CAPITULO 6 - JUSTICIA EN LA OSCURIDAD
8 CAPITULO 7 - LECCIONES DE LEALTAD Y LUCHA
9 CAPITULO 8 - DECISIONES Y REVELACIONES - Sin im
10 CAPITULO 9 - INTRUSOS EN EL PALACIO - Sin i
11 CAPÍTULO 10 - INTRUSOS EN LA SOMBRA - Sin Im
12 CAPITULO 11 - LA SOMBRA DE LA SOSPECHA - Sin i
13 CAPITULO 12 - DECISIONES DIFÍCILES -Sin Im
14 CAPÍTULO 13 - LEALTAD Y DEBER
15 CAPITULO 14 - CAÍDA EN EL BARRANCO
16 CAPITULO 15 - ALAS DE SALVACIÓN Y DESTRUCCIÓN
17 CAPITULO 16 - Intrusos en la Sombra
18 CAPITULO 17 - El Precio de la Desobediencia
19 CAPITULO 18 - La sombra de la sospecha
20 CAPITULO 19 - El Vínculo Inquebrantable
21 CAPITULO 20 - Decisiones Difíciles
22 CAPITULO 21 - Lealtad y Deber
23 CAPITULO 22 - Entre la Preocupación y el Consuelo
24 CAPITULO 23 - Caída en el barranco
25 CAPITULO 24 - Corazón de Tigre
26 CAPITULO 25 - Alas de Salvación y Destrucción
27 CAPITULO 26 - Vínculos y Revelaciones
28 CAPITULO 27 - Entrenamiento complicado
29 CAPITULO 28 - Ataque al palacio
30 CAPITULO 29 - Defensa del Mapa
31 CAPITULO 30 - Pasado de Rowan
32 CAPITULO 31 - La Revelación del Mapa Estelar
33 CAPITULO 32 - Consecuencias Inminentes
34 CAPÍTULO 33 - Salón del Trono
35 CAPÍTULO 34 - La Oficina del Emperador
36 CAPÍTULO 35 - Promesas y Despedidas
37 CAPÍTULO 36 - El Nuevo Decretó
38 CAPITULO 37 - Una Nueva Alianza
39 CAPÍTULO 38 - Reconciliación y Vigilancia
40 CAPITULO 39 - Estrategia en las Sombras
41 CAPÍTULO 40 - Regreso al Reino
42 CAPÍTULO 41 - Sombras del Pasado
43 CAPÍTULO 42 - Encuentro con Charlott
44 CAPÍTULO 43 - La Elección de Cecilia
45 CAPÍTULO 44 - Susurros bajo las Estrellas
46 CAPÍTULO 45 - El Otro Collar
47 CAPÍTULO 46 - Ecos del Corazón
48 CAPÍTULO 47 - La Nueva Concubina
49 CAPÍTULO 48 - Rumores en el Mercado
50 CAPÍTULO 49 - Conspiraciones en la Sombra
51 CAPÍTULO 50 - Alivio y Esperanza
52 CAPÍTULO 51 - Rumores de Guerra
53 CAPÍTULO 52 - Ecos de la Tempestad
54 CAPÍTULO 53 - La Entrega
55 CAPÍTULO 54 - El Destino de Isabella
56 CAPÍTULO 55 - Sombras de los Recuerdos
57 CAPÍTULO 56 - Alianzas y Revelaciónes
58 CAPÍTULO 57 - Rumores en el Jardín
59 CAPÍTULO 58 - La Sombra de la Redención
60 CAPÍTULO 59 - Premios y Rencores
61 CAPÍTULO 60 - Recuerdos Enclaustrados
62 CAPÍTULO 61 - Sombras de la Corte Imperial
63 CAPÍTULO 62 - Tensión Acumulada
64 CAPÍTULO 63 - El Deber de un Rey
65 CAPÍTULO 64 - Posible Envenenamiento
66 CAPÍTULO 65 - El Gran Banquete
67 CAPÍTULO 66 - Noche Inquieta
68 CAPÍTULO 67 - Juegos de Apariencias
69 CAPÍTULO 68 - Conspiraciones en las Sombras
70 CAPÍTULO 69 - Revelación Inminente
71 CAPÍTULO 70 - Confianza y Traición
72 CAPÍTULO 71 - Decisiones en la Oscuridad
73 CAPÍTULO 72 - La Traición del Silencio
74 CAPÍTULO 73 - La Chica del Bosque
75 CAPÍTULO 74 - Juegos de Poder
76 CAPÍTULO 75 - Principe Humillando
77 CAPÍTULO 76 - Dudas en la Correspondencia
78 CAPÍTULO 77 - Oportunidades y Preguntas
79 CAPÍTULO 78 - Alianzas Peligrosas
80 CAPÍTULO 79 - Corazones en Conflicto
81 CAPÍTULO 80 - En los Rincones del Imperio
82 CAPÍTULO 81 - Verdades Ocultas
83 CAPÍTULO 82 - Un Collar Diferente
84 CAPÍTULO 83 – Decisiones Estratégicas
85 CAPÍTULO 84 – Lazos y Despedidas
86 CAPÍTULO 85 - Invitación Real
87 CAPÍTULO 86 - Invocación Oscura
88 CAPÍTULO 87 - Prueba de Lealtad
89 CAPÍTULO 88 - El Regreso de Rowan
90 CAPÍTULO 89 - Sombra de la Traición
91 CAPÍTULO 90 - La Obsesión de Cecilia
92 CAPÍTULO 91 - El Aviso de Anika
93 CAPITULO 92 - Cassian en Peligro
94 CAPÍTULO 93 - El Ocaso de la Esperanza
95 CAPÍTULO 94 - La Caída de Cassian
96 CAPÍTULO 95 - Decisiones Múltiples
97 CAPÍTULO 96 - Plan de Escape
98 CAPÍTULO 97 - Encuentro de Collares
99 CAPÍTULO 98 - La Fuga de los Tigres
100 CAPÍTULO 99 - El Peso de las Decisiones
101 CAPÍTULO 100 - Hacia en el Horizonte
102 CAPÍTULO 101 - Adiós entre Nosotros
103 CAPÍTULO 102 - Bestias y Decisiones
104 CAPÍTULO 103 - Promesas Rotas
105 CAPÍTULO 104 - Regreso a Esmiria
106 CAPÍTULO 105 - La Propuesta
107 CAPÍTULO 106 - Rowan y Cecilia
108 CAPÍTULO 107 - Declaración de Guerra
109 CAPÍTULO 108 - Los Aliados de Marantia
110 CAPÍTULO 109 - Preparativos de Guerra
111 CAPÍTULO 110 - La Partida de Remesis
112 CAPÍTULO 111 - Ecos de la Partida
113 CAPÍTULO 112 - Risas y Sombras
114 CAPÍTULO 113 - Tierras Rocosas
115 CAPÍTULO 114 - Dudas y deber
116 CAPÍTULO 115 - El Tormento de los Recuerdos
117 CAPÍTULO 116 - La Emboscada Nocturna
118 CAPÍTULO 117 - Duelo de Sangre
119 CAPÍTULO 118 - El Regreso de los Caídos
120 CAPÍTULO 119 - Las secuelas en Thaloria
121 CAPÍTULO 120 - El Precio de la Victoria
122 CAPÍTULO 121 - Futuro incierto
123 CAPÍTULO 122 - Una Conexión Inesperada
124 CAPÍTULO 123 - Revelaciones en la noche
125 CAPÍTULO 124 - Promesa en la Penumbra
126 CAPÍTULO 125 - Los Secretos de Zaida
127 CAPÍTULO 126 - El Peso del Pasado
128 CAPÍTULO 127 - Ecos de lo no dicho
129 CAPÍTULO 128 - El Peso de las Decisiones
130 CAPÍTULO 129 - Ataque Sorpresa
131 CAPÍTULO 130 - Sacrificio y Verdad
132 CAPÍTULO 131 - La caída de los poderosos
133 CAPÍTULO 132 - Las cadenas del deber
134 CAPÍTULO 133 - Enfrentamiento Emocional
135 CAPÍTULO 134 - Promesas y Dudas
136 CAPÍTULO 135 - Juegos y Amenazas
137 CAPÍTULO 136 - Heridas Invisibles
138 CAPÍTULO 137 - El Legado de Ariadne
139 CAPÍTULO 138 - Sombras en la Noche
140 CAPÍTULO 139 - Admiración y Respeto
141 CAPÍTULO 140 - Anika en Medio
142 CAPÍTULO 141 - Pasado Irreversible
143 CAPÍTULO 142 - Secretos y Conspiraciones
144 CAPÍTULO 143 - Recuerdo en la Nieve
145 CAPÍTULO 144 - Obligaciones Imperiales
146 CAPITULO 145 - Decisiones Complicadas
147 CAPÍTULO 146 - El Velo del Invierno
148 CAPÍTULO 147 - Estrategias y Traiciones
149 CAPÍTULO 148 - El Reflejo de una Emperatriz Rota
150 CAPÍTULO 149 - El Rugido de la Batalla
151 CAPÍTULO 150 - Furia y Destino
152 CAPÍTULO 151 - Leyes Quebrantadas
153 CAPÍTULO FINAL - El Último Latido
154 NOTA DEL AUTOR
Capítulos

Updated 154 Episodes

1
PROLOGO
2
CAPÍTULO 1 - RECUERDOS OLVIDADOS
3
CAPÍTULO 2 - ENCUENTRO DE LOS PRIMOS
4
CAPITULO 3 - CUMPLEAÑOS DEL PRINCIPE
5
CAPITULO 4 - SENTIMIENTO INESPERADO
6
CAPITULO 5 - MAPA ESTELAR
7
CAPITULO 6 - JUSTICIA EN LA OSCURIDAD
8
CAPITULO 7 - LECCIONES DE LEALTAD Y LUCHA
9
CAPITULO 8 - DECISIONES Y REVELACIONES - Sin im
10
CAPITULO 9 - INTRUSOS EN EL PALACIO - Sin i
11
CAPÍTULO 10 - INTRUSOS EN LA SOMBRA - Sin Im
12
CAPITULO 11 - LA SOMBRA DE LA SOSPECHA - Sin i
13
CAPITULO 12 - DECISIONES DIFÍCILES -Sin Im
14
CAPÍTULO 13 - LEALTAD Y DEBER
15
CAPITULO 14 - CAÍDA EN EL BARRANCO
16
CAPITULO 15 - ALAS DE SALVACIÓN Y DESTRUCCIÓN
17
CAPITULO 16 - Intrusos en la Sombra
18
CAPITULO 17 - El Precio de la Desobediencia
19
CAPITULO 18 - La sombra de la sospecha
20
CAPITULO 19 - El Vínculo Inquebrantable
21
CAPITULO 20 - Decisiones Difíciles
22
CAPITULO 21 - Lealtad y Deber
23
CAPITULO 22 - Entre la Preocupación y el Consuelo
24
CAPITULO 23 - Caída en el barranco
25
CAPITULO 24 - Corazón de Tigre
26
CAPITULO 25 - Alas de Salvación y Destrucción
27
CAPITULO 26 - Vínculos y Revelaciones
28
CAPITULO 27 - Entrenamiento complicado
29
CAPITULO 28 - Ataque al palacio
30
CAPITULO 29 - Defensa del Mapa
31
CAPITULO 30 - Pasado de Rowan
32
CAPITULO 31 - La Revelación del Mapa Estelar
33
CAPITULO 32 - Consecuencias Inminentes
34
CAPÍTULO 33 - Salón del Trono
35
CAPÍTULO 34 - La Oficina del Emperador
36
CAPÍTULO 35 - Promesas y Despedidas
37
CAPÍTULO 36 - El Nuevo Decretó
38
CAPITULO 37 - Una Nueva Alianza
39
CAPÍTULO 38 - Reconciliación y Vigilancia
40
CAPITULO 39 - Estrategia en las Sombras
41
CAPÍTULO 40 - Regreso al Reino
42
CAPÍTULO 41 - Sombras del Pasado
43
CAPÍTULO 42 - Encuentro con Charlott
44
CAPÍTULO 43 - La Elección de Cecilia
45
CAPÍTULO 44 - Susurros bajo las Estrellas
46
CAPÍTULO 45 - El Otro Collar
47
CAPÍTULO 46 - Ecos del Corazón
48
CAPÍTULO 47 - La Nueva Concubina
49
CAPÍTULO 48 - Rumores en el Mercado
50
CAPÍTULO 49 - Conspiraciones en la Sombra
51
CAPÍTULO 50 - Alivio y Esperanza
52
CAPÍTULO 51 - Rumores de Guerra
53
CAPÍTULO 52 - Ecos de la Tempestad
54
CAPÍTULO 53 - La Entrega
55
CAPÍTULO 54 - El Destino de Isabella
56
CAPÍTULO 55 - Sombras de los Recuerdos
57
CAPÍTULO 56 - Alianzas y Revelaciónes
58
CAPÍTULO 57 - Rumores en el Jardín
59
CAPÍTULO 58 - La Sombra de la Redención
60
CAPÍTULO 59 - Premios y Rencores
61
CAPÍTULO 60 - Recuerdos Enclaustrados
62
CAPÍTULO 61 - Sombras de la Corte Imperial
63
CAPÍTULO 62 - Tensión Acumulada
64
CAPÍTULO 63 - El Deber de un Rey
65
CAPÍTULO 64 - Posible Envenenamiento
66
CAPÍTULO 65 - El Gran Banquete
67
CAPÍTULO 66 - Noche Inquieta
68
CAPÍTULO 67 - Juegos de Apariencias
69
CAPÍTULO 68 - Conspiraciones en las Sombras
70
CAPÍTULO 69 - Revelación Inminente
71
CAPÍTULO 70 - Confianza y Traición
72
CAPÍTULO 71 - Decisiones en la Oscuridad
73
CAPÍTULO 72 - La Traición del Silencio
74
CAPÍTULO 73 - La Chica del Bosque
75
CAPÍTULO 74 - Juegos de Poder
76
CAPÍTULO 75 - Principe Humillando
77
CAPÍTULO 76 - Dudas en la Correspondencia
78
CAPÍTULO 77 - Oportunidades y Preguntas
79
CAPÍTULO 78 - Alianzas Peligrosas
80
CAPÍTULO 79 - Corazones en Conflicto
81
CAPÍTULO 80 - En los Rincones del Imperio
82
CAPÍTULO 81 - Verdades Ocultas
83
CAPÍTULO 82 - Un Collar Diferente
84
CAPÍTULO 83 – Decisiones Estratégicas
85
CAPÍTULO 84 – Lazos y Despedidas
86
CAPÍTULO 85 - Invitación Real
87
CAPÍTULO 86 - Invocación Oscura
88
CAPÍTULO 87 - Prueba de Lealtad
89
CAPÍTULO 88 - El Regreso de Rowan
90
CAPÍTULO 89 - Sombra de la Traición
91
CAPÍTULO 90 - La Obsesión de Cecilia
92
CAPÍTULO 91 - El Aviso de Anika
93
CAPITULO 92 - Cassian en Peligro
94
CAPÍTULO 93 - El Ocaso de la Esperanza
95
CAPÍTULO 94 - La Caída de Cassian
96
CAPÍTULO 95 - Decisiones Múltiples
97
CAPÍTULO 96 - Plan de Escape
98
CAPÍTULO 97 - Encuentro de Collares
99
CAPÍTULO 98 - La Fuga de los Tigres
100
CAPÍTULO 99 - El Peso de las Decisiones
101
CAPÍTULO 100 - Hacia en el Horizonte
102
CAPÍTULO 101 - Adiós entre Nosotros
103
CAPÍTULO 102 - Bestias y Decisiones
104
CAPÍTULO 103 - Promesas Rotas
105
CAPÍTULO 104 - Regreso a Esmiria
106
CAPÍTULO 105 - La Propuesta
107
CAPÍTULO 106 - Rowan y Cecilia
108
CAPÍTULO 107 - Declaración de Guerra
109
CAPÍTULO 108 - Los Aliados de Marantia
110
CAPÍTULO 109 - Preparativos de Guerra
111
CAPÍTULO 110 - La Partida de Remesis
112
CAPÍTULO 111 - Ecos de la Partida
113
CAPÍTULO 112 - Risas y Sombras
114
CAPÍTULO 113 - Tierras Rocosas
115
CAPÍTULO 114 - Dudas y deber
116
CAPÍTULO 115 - El Tormento de los Recuerdos
117
CAPÍTULO 116 - La Emboscada Nocturna
118
CAPÍTULO 117 - Duelo de Sangre
119
CAPÍTULO 118 - El Regreso de los Caídos
120
CAPÍTULO 119 - Las secuelas en Thaloria
121
CAPÍTULO 120 - El Precio de la Victoria
122
CAPÍTULO 121 - Futuro incierto
123
CAPÍTULO 122 - Una Conexión Inesperada
124
CAPÍTULO 123 - Revelaciones en la noche
125
CAPÍTULO 124 - Promesa en la Penumbra
126
CAPÍTULO 125 - Los Secretos de Zaida
127
CAPÍTULO 126 - El Peso del Pasado
128
CAPÍTULO 127 - Ecos de lo no dicho
129
CAPÍTULO 128 - El Peso de las Decisiones
130
CAPÍTULO 129 - Ataque Sorpresa
131
CAPÍTULO 130 - Sacrificio y Verdad
132
CAPÍTULO 131 - La caída de los poderosos
133
CAPÍTULO 132 - Las cadenas del deber
134
CAPÍTULO 133 - Enfrentamiento Emocional
135
CAPÍTULO 134 - Promesas y Dudas
136
CAPÍTULO 135 - Juegos y Amenazas
137
CAPÍTULO 136 - Heridas Invisibles
138
CAPÍTULO 137 - El Legado de Ariadne
139
CAPÍTULO 138 - Sombras en la Noche
140
CAPÍTULO 139 - Admiración y Respeto
141
CAPÍTULO 140 - Anika en Medio
142
CAPÍTULO 141 - Pasado Irreversible
143
CAPÍTULO 142 - Secretos y Conspiraciones
144
CAPÍTULO 143 - Recuerdo en la Nieve
145
CAPÍTULO 144 - Obligaciones Imperiales
146
CAPITULO 145 - Decisiones Complicadas
147
CAPÍTULO 146 - El Velo del Invierno
148
CAPÍTULO 147 - Estrategias y Traiciones
149
CAPÍTULO 148 - El Reflejo de una Emperatriz Rota
150
CAPÍTULO 149 - El Rugido de la Batalla
151
CAPÍTULO 150 - Furia y Destino
152
CAPÍTULO 151 - Leyes Quebrantadas
153
CAPÍTULO FINAL - El Último Latido
154
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