CAPÍTULO 1 - RECUERDOS OLVIDADOS

—¡Despierta, despierta! —susurró una voz cerca de ella—. ¡Pensé que estabas muerta, no te movías!

En los bosques sombríos del Imperio de Thaloria, donde los árboles susurraban antiguos secretos y los caminos escondían peligros inesperados, la vida continuaba su curso bajo la sombra de los imponentes castillos.

En un rincón olvidado de este vasto reino, en un pequeño poblado envuelto en el misterio de la noche, Zaida abrió los ojos de golpe, jadeando. El dolor punzante en sus muñecas la obligó a moverse con torpeza. Alguien la sacudía con urgencia. Su visión era borrosa, y su cabeza zumbaba con una intensidad desesperante. El frío del metal atado a sus muñecas y tobillos la hizo estremecer. Parpadeó varias veces antes de enfocar la silueta de una mujer inclinada sobre ella, su expresión cargada de preocupación.

—¿Dónde estoy? —murmuró Zaida con la voz rasposa, sintiendo la confusión envolver su mente como una niebla densa.

—Estamos en un carruaje —respondió la mujer en un susurro tenso—. Fuimos secuestradas.

Las palabras se clavaron en la mente de Zaida como una daga helada. Quiso recordar algo, cualquier cosa, pero solo un vacío abismal la recibió. Su respiración se aceleró y su cuerpo se tensó.

—¿Secuestradas? —repitió, su garganta seca y su pulso acelerado—. ¿A dónde nos llevan?

La mujer le dirigió una mirada compasiva, pero sus labios temblaron al responder.

—No lo sé. Solo sé que debemos mantener la calma. Si nos ven nerviosas, podríamos empeorar nuestra situación.

La luz de la luna se filtraba entre las ramas de los árboles, proyectando sombras danzantes en el interior del carruaje.

Zaida tragó en seco. Algo estaba mal, terriblemente mal. La madera crujía con cada movimiento del carruaje, y afuera el viento silbaba entre los árboles, como si la misma naturaleza llorara por ellas.

—¿Cómo te llamas? —preguntó en un intento por anclar su mente a algo real.

—Soy Lety —respondió la mujer con una sonrisa débil—. ¿Y tú?

Zaida frunció el ceño, escarbando en su mente en busca de un dato que le diera sentido a todo. Su nombre emergió como un eco lejano.

—Zaida… solo recuerdo mi nombre —susurró.

En la mente de Zaida resonaban voces, pequeñas visiones de lugares, un destello de familiaridad en medio del caos de su confusión.

Lety la miró con pena, pero antes de que pudiera decir algo más, un grito desgarró la calma de la noche.

—¡Alto ahí! ¡Suelten a esos prisioneros de inmediato!

El carruaje se sacudió cuando los caballos se detuvieron de golpe. El sonido de espadas desenvainándose llenó el aire. Zaida intentó girar su cuerpo, pero las ataduras la mantuvieron en su sitio. Su corazón martilleaba con fuerza en su pecho.

Un caballero se destacó en la penumbra. Su porte imponente y la firmeza de su voz dejaron claro que no era un simple viajero. Su capa ondeaba al viento mientras su espada destellaba bajo la luz de la luna.

Los mercaderes, sorprendidos por la repentina aparición del caballero, intercambiaron miradas nerviosas entre ellos. Uno de ellos, con gesto desafiante, se adelantó hacia el caballero, sosteniendo firmemente las riendas de su caballo.

—¿Quién eres tú para interponerte en nuestros asuntos? —gruñó uno de los traficantes, su voz cargada de arrogancia.

El caballero no vaciló.

El caballero no vaciló ante la confrontación. Con una mirada fría y decidida, respondió con voz firme:

— Soy el caballero de la Princesa Ariadne Thaloria, y no permitiré que continúen con este acto de injusticia. Liberen a los prisioneros ahora mismo o enfrentarán las consecuencias. —

Los traficantes intercambiaron miradas nerviosas. Sabían que enfrentarse a la realeza podía significar la muerte, pero su ambición los cegaba, obstinados en su afán por mantener a los prisioneros bajo su control, ignoraron las demandas del caballero y se prepararon para enfrentarse a él y su séquíto.

—¡Detengan esto de inmediato! —Una voz femenina se impuso en la noche.

Desde la oscuridad emergió una mujer montada en un imponente corcel blanco. Sus ojos centelleaban con determinación y su postura irradiaba autoridad. La Princesa Ariadne Thaloria, hija del Emperador Magnus y la Emperatriz Elena, había llegado.

—¡Escuchen bien! —exclamó con firmeza—. Si liberan a los prisioneros de forma pacífica, les concederé una muerte rápida y misericordiosa. Pero si insisten en su obstinación, se enfrentarán a un destino mucho más cruel y despiadado.

Los traficantes se rieron, pero la risa se quebró al notar la mirada de Ariadne. Sus ojos brillaban con una mezcla de desprecio y peligro contenido.

—¿Y quién eres tú para amenazarnos, princesita? —se burló uno de ellos.

Ariadne entrecerró los ojos y alzó el mentón, como si aquellos hombres fueran meros insectos a su merced.

—Veo que su estupidez no tiene límites —espetó con frialdad.

Uno de los traficantes escupió al suelo.

—Como quieras, princesita. Pero si crees que nos asustarás con tus palabras, estás equivocada.

Ariadne se mantuvo imperturbable, su mirada fija en los mercaderes desafiantes.

—Que así sea —susurró Ariadne con una media sonrisa.

Con un gesto de su mano, ordenó a sus caballeros que atacaran. No habría piedad para aquellos que osaran desafiarla.

La batalla estalló en un torbellino de acero y sangre. Los caballeros de Ariadne, con sus movimientos calculados, se lanzaron sobre los traficantes con una precisión letal.

Los mercaderes, armados con dagas y rudimentarias espadas, formaron una línea defensiva, desafiando a los caballeros con arrogancia. Se lanzaron insultos y amenazas de ambos lados.

Las espadas chocaban en la penumbra, el sonido metálico se mezclaba con los gritos de dolor y los resoplidos de los caballos.

Ariadne se abrió paso con elegancia, su espada danzando entre los cuerpos con letal destreza. Cada movimiento suyo era un despliegue de gracia y brutalidad, una coreografía mortal que dejaba cuerpos en su estela.

Los traficantes, al verse superados, intentaron huir, pero los caballeros los rodearon rápidamente. El enfrentamiento no duró mucho. Al final, los traficantes cayeron bajo la fuerza implacable de la Princesa y su escolta.

Ariadne avanzó entre los cuerpos caídos hasta llegar al carruaje. Con un solo movimiento, levantó su espada y destrozó las cadenas que ataban la puerta.

Los destellos de acero brillaban bajo la luz de la luna mientras la princesa cortaba las cadenas con precisión y fuerza, no vaciló en su tarea, enfocada en su objetivo de liberar a los cautivos y llevarlos a un lugar seguro.

Zaida la observó en silencio, aún abrumada por todo lo que acababa de suceder. La luz de la luna iluminaba el rostro de la princesa, resaltando su belleza y su fría determinación. Sin decir una palabra, Ariadne cortó las ataduras de los prisioneros.

Todavía luchaba por comprender la situación en la que se encontraba. La Princesa extendió una mano hacia Zaida, ofreciéndole ayuda para salir del carruaje. Sus ojos reflejaban compasión y determinación, transmitiendo un mensaje de esperanza en medio de la oscuridad.

Los cautivos cayeron al suelo, algunos sollozaban, otros se postraban en reverencia. La Princesa los observó con expresión inescrutable antes de anunciar:

—A partir de ahora, estarán bajo mi protección. Servirán en el Castillo, donde recibirán un trato digno. Nunca más sufrirán el yugo de la esclavitud. —

Los rostros de los prisioneros se iluminaron con esperanza ante las palabras de Ariadne.

Sin embargo, mientras ella continuaba hablando, Zaida bajó la vista y algo brilló entre los restos de la batalla. Un collar.

Adornado con una gema roja en el centro y extraños símbolos tallados alrededor.

Con cautela, Zaida tomó el collar y lo ocultó entre sus ropas, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda como si alguien la fuera a ver.

Ariadne subió a su caballo, hizo un gesto con su mano, dando a entender que era hora de retirarse.

Los caballeros reales se apresuraron a seguir el ejemplo de su Princesa, montando con destreza para formar una escolta alrededor de ella.

Los mercaderes, arrastrados por los guardias, comenzaron a moverse hacia el Castillo bajo la luz plateada de la luna, sus pasos resonaban en el silencio de la noche.

Zaida observó cómo Ariadne se alejaba, su figura destacándose contra el paisaje nocturno mientras desaparecía en la oscuridad.

Con un suspiro de alivio, Zaida se volvió hacia Lety, apretando su mano con fuerza para transmitirle su agradecimiento por estar a su lado en ese momento de incertidumbre. Juntas, siguieron el camino hacia el castillo.

...----------------...

El carruaje se detuvo frente a las imponentes puertas del Castillo de Thaloria. La princesa Ariadne aguardaba con sus caballeros. Uno de ellos gritó:

—¡Abran las puertas!

Los guardias apostados en lo alto del castillo reaccionaron de inmediato, desbloqueando la pesada entrada de hierro. Sin titubeos, las puertas se abrieron, listas para recibir a los prisioneros liberados.

Con gesto decidido, la princesa descendió de su montura.

—Lleven a los prisioneros al calabozo. Mañana decidiré qué hacer con ellos —ordenó con desdén, sin apartar la vista de los cautivos.

Entre las criadas que aguardaban en la puerta, se encontraba Lía, una de sus más fieles asistentes. Cuando Ariadne llegó junto a ellas, el grupo la rodeó con preocupación, notando el agotamiento en su expresión.

Caminaron juntas hasta las profundidades del castillo, donde la princesa se detuvo a reflexionar. Consciente de que necesitaba más sirvientes, decidió escoger a algunos de los prisioneros liberados. Sus ojos recorrieron el grupo y se posaron en Zaida y Lety, quienes se tomaban de la mano.

"¿Serán hermanas?", pensó la princesa.

Señalándolas junto a otra mujer, ordenó:

—Ustedes, acérquense.

Las mujeres intercambiaron miradas de incertidumbre. "¿Por qué nosotras?", se preguntaron en silencio, pero obedecieron sin rechistar, moviéndose con respeto y algo de nerviosismo.

— Aris —, dijo la Princesa con voz firme, — Llévalos a sus nuevas habitaciones — señalando a los esclavos que ahora eran sirvientes, —Mañana se les asignarán sus labores como sirvientes de la familia real, y gozarán del sueldo correspondiente. Estoy segura de que servirán con honor y devoción —.

Un murmullo de alivio recorrió a los prisioneros. Para muchos, aquello significaba una nueva oportunidad.

Aris junto a dos sirvientas y escoltada por los guardias, guio a los esclavos recién liberados al lado del castillo, donde seria su nuevo hogar. Mientras atravesaban el patio del castillo, el bullicio de la vida cotidiana llenaba el aire. A pesar de las sombras de su pasado, ahora tenían la esperanza de un futuro más estable.

Ariadne permaneció en la entrada del castillo junto a Lía. Con un ademán, llamó a las mujeres para que entraran al palacio. Al cruzar el umbral,  Zaida quedó maravillada por la inmensidad de la sala: un imponente candelabro dorado colgaba del techo, iluminando retratos de antiguos monarcas y mobiliario exquisito.

La princesa las observó con una mezcla de compasión y determinación.

—Mis sirvientas actuales hacen un gran esfuerzo, pero necesitan apoyo. A veces no les concedo el descanso que merecen —admitió con franqueza.

Lia, de pie junto a ella, asintió conmovida por sus palabras.

—Necesito que estén aquí conmigo, a mi servicio. Son jóvenes y gozan de buena salud. Por eso las he elegido —continuó Ariadne.

Las mujeres aceptaron con gratitud. Tener un techo y un propósito era más de lo que podían haber esperado.

—Antes de ser secuestradas, ¿tenían una vida allá afuera? —preguntó la princesa.

Las dos negaron con la cabeza.

—Pueden irse si lo desean. No las detendré —aseguró Ariadne.

Lety fue la primera en hablar:

—Princesa, éramos libres, pero no teníamos una vida —respondió con humildad—. Para nosotras, servirle es un honor.

Zaida, en cambio, no estaba tan convencida. Asintió sin decir palabra, sintiendo en su interior que había un lugar al que debía volver, aunque no lograba recordarlo.

Ariadne ordenó a Lia que las escoltara a sus habitaciones temporales.

—Por ahora dormirán separadas, pero mañana se les asignará un cuarto dentro del palacio —indicó la princesa.

Lía las llevó hasta sus aposentos. Antes de retirarse, Lety le preguntó a Zaida:

—¿Te veré mañana?

—Claro —respondió Zaida, abrazándola antes de separarse.

Una vez sola, Zaida cerró la puerta de su habitación y exhaló un suspiro de alivio. El lugar era pequeño pero acogedor. Se sentó en la cama y sacó el collar de su bolsa. La gema roja brillaba débilmente, y los extraños símbolos tallados parecían susurrarle algo ininteligible. Estaba sucia, como era de esperarse tras haber estado en la tierra.

Decidió probárselo. Se miró en un pequeño espejo, pero en cuanto la joya tocó su piel, un resplandor carmesí iluminó la habitación. Zaida apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando, de la nada, una figura emergió de la joya. Una mujer de cabello blanco y ropas etéreas, observándola con ojos centelleantes.

Con los ojos muy abiertos, Zaida estuvo a punto de gritar, pero la desconocida levantó una mano con calma.

—Tranquila, no voy a hacerle daño —dijo con suavidad. — Por que siempre que un portador se pone el collar, siente la necesidad de gritar — rezongo en silencio, — pero no tema, estoy aquí para servirle —.

Abrio los ojos de par en par, tratando de comprender lo que estaba sucediendo. De repente un dolor punzante en la cabeza, empezo a recordar una historia que alguien le había contado en el pasado, cuando era niña, pero ¿Quien?, no podía recordar quién, escuchaba la voz de una mujer en sus recuerdos, 'Reino de Ondor' 'Collares magicos' 'Bestias divinas'.

Tanto fue el dolor que estuvo a punto de caer al suelo mientras trataba de recordar quién le había hablado de los collares mágicos. La chica de cabello plateado, rápidamente la atrapó para evitar que se lastimara. Se encontraba en los brazos de la chica, sintiendo su apoyo y protección.

Después de un momento, se reincorporo rápidamente, tomando una vela que estaba cerca como arma improvisada.

—¿Quién eres tú? —preguntó con voz temblorosa.

La chica de cabello plateado respondió con voz suave pero firme —Mi nombre es Anika, princesa del Reino de Ondor. Estoy a su servicio, mi señora. —

La mujer hizo una reverencia.

Las sospechas de Zaida lo confirmaron, tenía un collar mágico, y ahora estaba cara a cara con una criatura mística atrapada en él, pero no era cualquier collar, era la princesa, era uno de los collares más poderosos de entre todos los collares.

Observo el objeto con fascinación, pero también con temor, era consciente de su poder y las implicaciones de tenerlo a su disposición. Mientras tanto, Anika comenzó a hablar sobre las restricciones y leyes que regían los collares mágicos.

Anika asintió con seriedad. — Mi señora, es importante que entienda las leyes que rigen los collares, ya que tienen un impacto significativo en nuestra interacción y nuestras vidas — explicó.

Con cuidado, Anika enumeró las leyes de los collares, cada una más intrigante y complicada que la anterior.

— La Primera Ley establece que un collar puede dañar a un humano, pero no puede dañar a un portador. Al tener el collar, la incluye usted mi señora — explicó Anika, con voz firme.

Zaida asintió aún procesando la información. — Eso quiere decir que si un portador intenta lastimarme, el collar ¿no obedecerá? — pregunto.

Anika asintió feliz, continuando con su explicación. — Exactamente. Ahora, la Segunda Ley establece que un collar debe proteger y obedecer las órdenes dadas por su portador, a menos que estas órdenes entren en conflicto con la Primera Ley. Que es lo que usted acaba de preguntar, — haciendo una ligera pausa para después continuar.

— La Tercera Ley establece que un collar no puede desarrollar sentimientos hacia un humano o portador que pongan en peligro su seguridad. Y la Cuarta Ley establece que un collar debe proteger su propia existencia, a menos que entren en conflicto con las leyes anteriores. —explicó Anika, completando su explicación sobre las leyes de los collares.

"Si lo que decía era cierto… entonces el collar no solo era un objeto de gran valor, sino una maldición disfrazada de joya. " Pensó Zaida.

Zaida sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿Un objeto tan hermoso tenía reglas tan crueles? Se llevó una mano a la garganta, como si de repente el collar pudiera apretarse por sí solo.

— Entiendo. Pero... ¿Qué pasa si desobedeces las leyes? — pregunto curiosa.

— Tenemos una muerte lenta, al desobedecer las leyes, tenemos un tiempo determinado de vida, después de que se acaba ese pequeño tiempo, nos convertimos en piedra lentamente — respondió Anika, pero no estaba triste por su situación, al contrario respondió tranquilamente, "Cómo puede responder así, si se trata de su propia vida" penso Zaida.

Cualquier persona se hubiera puesto feliz al tener semejante tesoro en sus manos, pero Zaida... Se sentía triste por Anika, recordaba un poco la leyenda que le habían contado, donde las bestias divinas habían sido sometidas a la fuerza, para obedecer al humano, una especie que ellos no odiaban, pero al final terminaron haciéndolo.

— Anika, hay alguna forma de poder liberarte... — no había terminado de hablar cuando de repente tocaron la puerta.

Antes de que Zaida pudiera reaccionar, el cuerpo de Anika se desdibujó en el aire. Un destello plateado recorrió su silueta y, en cuestión de segundos, un pequeño gato blanco apareció en su lugar. Con agilidad, saltó sobre la cama, enroscando su cola con elegancia.

Zaida vio que Anika se había convertido en un gato, "¿Cómo era eso posible?", pensó. Rápidamente el collar que se había puesto, lo tapo con su delgada ropa, sin decir nada más.

—¿Quién es? —preguntó con cautela.

—Buenas noches, por órdenes de la Princesa, hemos traído su comida —anunció un sirviente.

Zaida abrió la puerta y tomó la canasta con hambre.

—Gracias —respondió con una leve reverencia antes de cerrar la puerta. Luego miró de reojo al gato blanco sobre la cama.

Su vida acababa de volverse mucho más complicada.

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Comments

Mary Salazar

Mary Salazar

hermosa 😚 la princesa 😍

2024-12-24

1

Nahyhani

Nahyhani

Es preciosa! /Whimper/

2024-04-08

2

Nahyhani

Nahyhani

Creo que estas buscando morir /Smile/

2024-04-08

1

Total
Capítulos
1 PROLOGO
2 CAPÍTULO 1 - RECUERDOS OLVIDADOS
3 CAPÍTULO 2 - ENCUENTRO DE LOS PRIMOS
4 CAPITULO 3 - CUMPLEAÑOS DEL PRINCIPE
5 CAPITULO 4 - SENTIMIENTO INESPERADO
6 CAPITULO 5 - MAPA ESTELAR
7 CAPITULO 6 - JUSTICIA EN LA OSCURIDAD
8 CAPITULO 7 - LECCIONES DE LEALTAD Y LUCHA
9 CAPITULO 8 - DECISIONES Y REVELACIONES - Sin im
10 CAPITULO 9 - INTRUSOS EN EL PALACIO - Sin i
11 CAPÍTULO 10 - INTRUSOS EN LA SOMBRA - Sin Im
12 CAPITULO 11 - LA SOMBRA DE LA SOSPECHA - Sin i
13 CAPITULO 12 - DECISIONES DIFÍCILES -Sin Im
14 CAPÍTULO 13 - LEALTAD Y DEBER
15 CAPITULO 14 - CAÍDA EN EL BARRANCO
16 CAPITULO 15 - ALAS DE SALVACIÓN Y DESTRUCCIÓN
17 CAPITULO 16 - Intrusos en la Sombra
18 CAPITULO 17 - El Precio de la Desobediencia
19 CAPITULO 18 - La sombra de la sospecha
20 CAPITULO 19 - El Vínculo Inquebrantable
21 CAPITULO 20 - Decisiones Difíciles
22 CAPITULO 21 - Lealtad y Deber
23 CAPITULO 22 - Entre la Preocupación y el Consuelo
24 CAPITULO 23 - Caída en el barranco
25 CAPITULO 24 - Corazón de Tigre
26 CAPITULO 25 - Alas de Salvación y Destrucción
27 CAPITULO 26 - Vínculos y Revelaciones
28 CAPITULO 27 - Entrenamiento complicado
29 CAPITULO 28 - Ataque al palacio
30 CAPITULO 29 - Defensa del Mapa
31 CAPITULO 30 - Pasado de Rowan
32 CAPITULO 31 - La Revelación del Mapa Estelar
33 CAPITULO 32 - Consecuencias Inminentes
34 CAPÍTULO 33 - Salón del Trono
35 CAPÍTULO 34 - La Oficina del Emperador
36 CAPÍTULO 35 - Promesas y Despedidas
37 CAPÍTULO 36 - El Nuevo Decretó
38 CAPITULO 37 - Una Nueva Alianza
39 CAPÍTULO 38 - Reconciliación y Vigilancia
40 CAPITULO 39 - Estrategia en las Sombras
41 CAPÍTULO 40 - Regreso al Reino
42 CAPÍTULO 41 - Sombras del Pasado
43 CAPÍTULO 42 - Encuentro con Charlott
44 CAPÍTULO 43 - La Elección de Cecilia
45 CAPÍTULO 44 - Susurros bajo las Estrellas
46 CAPÍTULO 45 - El Otro Collar
47 CAPÍTULO 46 - Ecos del Corazón
48 CAPÍTULO 47 - La Nueva Concubina
49 CAPÍTULO 48 - Rumores en el Mercado
50 CAPÍTULO 49 - Conspiraciones en la Sombra
51 CAPÍTULO 50 - Alivio y Esperanza
52 CAPÍTULO 51 - Rumores de Guerra
53 CAPÍTULO 52 - Ecos de la Tempestad
54 CAPÍTULO 53 - La Entrega
55 CAPÍTULO 54 - El Destino de Isabella
56 CAPÍTULO 55 - Sombras de los Recuerdos
57 CAPÍTULO 56 - Alianzas y Revelaciónes
58 CAPÍTULO 57 - Rumores en el Jardín
59 CAPÍTULO 58 - La Sombra de la Redención
60 CAPÍTULO 59 - Premios y Rencores
61 CAPÍTULO 60 - Recuerdos Enclaustrados
62 CAPÍTULO 61 - Sombras de la Corte Imperial
63 CAPÍTULO 62 - Tensión Acumulada
64 CAPÍTULO 63 - El Deber de un Rey
65 CAPÍTULO 64 - Posible Envenenamiento
66 CAPÍTULO 65 - El Gran Banquete
67 CAPÍTULO 66 - Noche Inquieta
68 CAPÍTULO 67 - Juegos de Apariencias
69 CAPÍTULO 68 - Conspiraciones en las Sombras
70 CAPÍTULO 69 - Revelación Inminente
71 CAPÍTULO 70 - Confianza y Traición
72 CAPÍTULO 71 - Decisiones en la Oscuridad
73 CAPÍTULO 72 - La Traición del Silencio
74 CAPÍTULO 73 - La Chica del Bosque
75 CAPÍTULO 74 - Juegos de Poder
76 CAPÍTULO 75 - Principe Humillando
77 CAPÍTULO 76 - Dudas en la Correspondencia
78 CAPÍTULO 77 - Oportunidades y Preguntas
79 CAPÍTULO 78 - Alianzas Peligrosas
80 CAPÍTULO 79 - Corazones en Conflicto
81 CAPÍTULO 80 - En los Rincones del Imperio
82 CAPÍTULO 81 - Verdades Ocultas
83 CAPÍTULO 82 - Un Collar Diferente
84 CAPÍTULO 83 – Decisiones Estratégicas
85 CAPÍTULO 84 – Lazos y Despedidas
86 CAPÍTULO 85 - Invitación Real
87 CAPÍTULO 86 - Invocación Oscura
88 CAPÍTULO 87 - Prueba de Lealtad
89 CAPÍTULO 88 - El Regreso de Rowan
90 CAPÍTULO 89 - Sombra de la Traición
91 CAPÍTULO 90 - La Obsesión de Cecilia
92 CAPÍTULO 91 - El Aviso de Anika
93 CAPITULO 92 - Cassian en Peligro
94 CAPÍTULO 93 - El Ocaso de la Esperanza
95 CAPÍTULO 94 - La Caída de Cassian
96 CAPÍTULO 95 - Decisiones Múltiples
97 CAPÍTULO 96 - Plan de Escape
98 CAPÍTULO 97 - Encuentro de Collares
99 CAPÍTULO 98 - La Fuga de los Tigres
100 CAPÍTULO 99 - El Peso de las Decisiones
101 CAPÍTULO 100 - Hacia en el Horizonte
102 CAPÍTULO 101 - Adiós entre Nosotros
103 CAPÍTULO 102 - Bestias y Decisiones
104 CAPÍTULO 103 - Promesas Rotas
105 CAPÍTULO 104 - Regreso a Esmiria
106 CAPÍTULO 105 - La Propuesta
107 CAPÍTULO 106 - Rowan y Cecilia
108 CAPÍTULO 107 - Declaración de Guerra
109 CAPÍTULO 108 - Los Aliados de Marantia
110 CAPÍTULO 109 - Preparativos de Guerra
111 CAPÍTULO 110 - La Partida de Remesis
112 CAPÍTULO 111 - Ecos de la Partida
113 CAPÍTULO 112 - Risas y Sombras
114 CAPÍTULO 113 - Tierras Rocosas
115 CAPÍTULO 114 - Dudas y deber
116 CAPÍTULO 115 - El Tormento de los Recuerdos
117 CAPÍTULO 116 - La Emboscada Nocturna
118 CAPÍTULO 117 - Duelo de Sangre
119 CAPÍTULO 118 - El Regreso de los Caídos
120 CAPÍTULO 119 - Las secuelas en Thaloria
121 CAPÍTULO 120 - El Precio de la Victoria
122 CAPÍTULO 121 - Futuro incierto
123 CAPÍTULO 122 - Una Conexión Inesperada
124 CAPÍTULO 123 - Revelaciones en la noche
125 CAPÍTULO 124 - Promesa en la Penumbra
126 CAPÍTULO 125 - Los Secretos de Zaida
127 CAPÍTULO 126 - El Peso del Pasado
128 CAPÍTULO 127 - Ecos de lo no dicho
129 CAPÍTULO 128 - El Peso de las Decisiones
130 CAPÍTULO 129 - Ataque Sorpresa
131 CAPÍTULO 130 - Sacrificio y Verdad
132 CAPÍTULO 131 - La caída de los poderosos
133 CAPÍTULO 132 - Las cadenas del deber
134 CAPÍTULO 133 - Enfrentamiento Emocional
135 CAPÍTULO 134 - Promesas y Dudas
136 CAPÍTULO 135 - Juegos y Amenazas
137 CAPÍTULO 136 - Heridas Invisibles
138 CAPÍTULO 137 - El Legado de Ariadne
139 CAPÍTULO 138 - Sombras en la Noche
140 CAPÍTULO 139 - Admiración y Respeto
141 CAPÍTULO 140 - Anika en Medio
142 CAPÍTULO 141 - Pasado Irreversible
143 CAPÍTULO 142 - Secretos y Conspiraciones
144 CAPÍTULO 143 - Recuerdo en la Nieve
145 CAPÍTULO 144 - Obligaciones Imperiales
146 CAPITULO 145 - Decisiones Complicadas
147 CAPÍTULO 146 - El Velo del Invierno
148 CAPÍTULO 147 - Estrategias y Traiciones
149 CAPÍTULO 148 - El Reflejo de una Emperatriz Rota
150 CAPÍTULO 149 - El Rugido de la Batalla
151 CAPÍTULO 150 - Furia y Destino
152 CAPÍTULO 151 - Leyes Quebrantadas
153 CAPÍTULO FINAL - El Último Latido
154 NOTA DEL AUTOR
Capítulos

Updated 154 Episodes

1
PROLOGO
2
CAPÍTULO 1 - RECUERDOS OLVIDADOS
3
CAPÍTULO 2 - ENCUENTRO DE LOS PRIMOS
4
CAPITULO 3 - CUMPLEAÑOS DEL PRINCIPE
5
CAPITULO 4 - SENTIMIENTO INESPERADO
6
CAPITULO 5 - MAPA ESTELAR
7
CAPITULO 6 - JUSTICIA EN LA OSCURIDAD
8
CAPITULO 7 - LECCIONES DE LEALTAD Y LUCHA
9
CAPITULO 8 - DECISIONES Y REVELACIONES - Sin im
10
CAPITULO 9 - INTRUSOS EN EL PALACIO - Sin i
11
CAPÍTULO 10 - INTRUSOS EN LA SOMBRA - Sin Im
12
CAPITULO 11 - LA SOMBRA DE LA SOSPECHA - Sin i
13
CAPITULO 12 - DECISIONES DIFÍCILES -Sin Im
14
CAPÍTULO 13 - LEALTAD Y DEBER
15
CAPITULO 14 - CAÍDA EN EL BARRANCO
16
CAPITULO 15 - ALAS DE SALVACIÓN Y DESTRUCCIÓN
17
CAPITULO 16 - Intrusos en la Sombra
18
CAPITULO 17 - El Precio de la Desobediencia
19
CAPITULO 18 - La sombra de la sospecha
20
CAPITULO 19 - El Vínculo Inquebrantable
21
CAPITULO 20 - Decisiones Difíciles
22
CAPITULO 21 - Lealtad y Deber
23
CAPITULO 22 - Entre la Preocupación y el Consuelo
24
CAPITULO 23 - Caída en el barranco
25
CAPITULO 24 - Corazón de Tigre
26
CAPITULO 25 - Alas de Salvación y Destrucción
27
CAPITULO 26 - Vínculos y Revelaciones
28
CAPITULO 27 - Entrenamiento complicado
29
CAPITULO 28 - Ataque al palacio
30
CAPITULO 29 - Defensa del Mapa
31
CAPITULO 30 - Pasado de Rowan
32
CAPITULO 31 - La Revelación del Mapa Estelar
33
CAPITULO 32 - Consecuencias Inminentes
34
CAPÍTULO 33 - Salón del Trono
35
CAPÍTULO 34 - La Oficina del Emperador
36
CAPÍTULO 35 - Promesas y Despedidas
37
CAPÍTULO 36 - El Nuevo Decretó
38
CAPITULO 37 - Una Nueva Alianza
39
CAPÍTULO 38 - Reconciliación y Vigilancia
40
CAPITULO 39 - Estrategia en las Sombras
41
CAPÍTULO 40 - Regreso al Reino
42
CAPÍTULO 41 - Sombras del Pasado
43
CAPÍTULO 42 - Encuentro con Charlott
44
CAPÍTULO 43 - La Elección de Cecilia
45
CAPÍTULO 44 - Susurros bajo las Estrellas
46
CAPÍTULO 45 - El Otro Collar
47
CAPÍTULO 46 - Ecos del Corazón
48
CAPÍTULO 47 - La Nueva Concubina
49
CAPÍTULO 48 - Rumores en el Mercado
50
CAPÍTULO 49 - Conspiraciones en la Sombra
51
CAPÍTULO 50 - Alivio y Esperanza
52
CAPÍTULO 51 - Rumores de Guerra
53
CAPÍTULO 52 - Ecos de la Tempestad
54
CAPÍTULO 53 - La Entrega
55
CAPÍTULO 54 - El Destino de Isabella
56
CAPÍTULO 55 - Sombras de los Recuerdos
57
CAPÍTULO 56 - Alianzas y Revelaciónes
58
CAPÍTULO 57 - Rumores en el Jardín
59
CAPÍTULO 58 - La Sombra de la Redención
60
CAPÍTULO 59 - Premios y Rencores
61
CAPÍTULO 60 - Recuerdos Enclaustrados
62
CAPÍTULO 61 - Sombras de la Corte Imperial
63
CAPÍTULO 62 - Tensión Acumulada
64
CAPÍTULO 63 - El Deber de un Rey
65
CAPÍTULO 64 - Posible Envenenamiento
66
CAPÍTULO 65 - El Gran Banquete
67
CAPÍTULO 66 - Noche Inquieta
68
CAPÍTULO 67 - Juegos de Apariencias
69
CAPÍTULO 68 - Conspiraciones en las Sombras
70
CAPÍTULO 69 - Revelación Inminente
71
CAPÍTULO 70 - Confianza y Traición
72
CAPÍTULO 71 - Decisiones en la Oscuridad
73
CAPÍTULO 72 - La Traición del Silencio
74
CAPÍTULO 73 - La Chica del Bosque
75
CAPÍTULO 74 - Juegos de Poder
76
CAPÍTULO 75 - Principe Humillando
77
CAPÍTULO 76 - Dudas en la Correspondencia
78
CAPÍTULO 77 - Oportunidades y Preguntas
79
CAPÍTULO 78 - Alianzas Peligrosas
80
CAPÍTULO 79 - Corazones en Conflicto
81
CAPÍTULO 80 - En los Rincones del Imperio
82
CAPÍTULO 81 - Verdades Ocultas
83
CAPÍTULO 82 - Un Collar Diferente
84
CAPÍTULO 83 – Decisiones Estratégicas
85
CAPÍTULO 84 – Lazos y Despedidas
86
CAPÍTULO 85 - Invitación Real
87
CAPÍTULO 86 - Invocación Oscura
88
CAPÍTULO 87 - Prueba de Lealtad
89
CAPÍTULO 88 - El Regreso de Rowan
90
CAPÍTULO 89 - Sombra de la Traición
91
CAPÍTULO 90 - La Obsesión de Cecilia
92
CAPÍTULO 91 - El Aviso de Anika
93
CAPITULO 92 - Cassian en Peligro
94
CAPÍTULO 93 - El Ocaso de la Esperanza
95
CAPÍTULO 94 - La Caída de Cassian
96
CAPÍTULO 95 - Decisiones Múltiples
97
CAPÍTULO 96 - Plan de Escape
98
CAPÍTULO 97 - Encuentro de Collares
99
CAPÍTULO 98 - La Fuga de los Tigres
100
CAPÍTULO 99 - El Peso de las Decisiones
101
CAPÍTULO 100 - Hacia en el Horizonte
102
CAPÍTULO 101 - Adiós entre Nosotros
103
CAPÍTULO 102 - Bestias y Decisiones
104
CAPÍTULO 103 - Promesas Rotas
105
CAPÍTULO 104 - Regreso a Esmiria
106
CAPÍTULO 105 - La Propuesta
107
CAPÍTULO 106 - Rowan y Cecilia
108
CAPÍTULO 107 - Declaración de Guerra
109
CAPÍTULO 108 - Los Aliados de Marantia
110
CAPÍTULO 109 - Preparativos de Guerra
111
CAPÍTULO 110 - La Partida de Remesis
112
CAPÍTULO 111 - Ecos de la Partida
113
CAPÍTULO 112 - Risas y Sombras
114
CAPÍTULO 113 - Tierras Rocosas
115
CAPÍTULO 114 - Dudas y deber
116
CAPÍTULO 115 - El Tormento de los Recuerdos
117
CAPÍTULO 116 - La Emboscada Nocturna
118
CAPÍTULO 117 - Duelo de Sangre
119
CAPÍTULO 118 - El Regreso de los Caídos
120
CAPÍTULO 119 - Las secuelas en Thaloria
121
CAPÍTULO 120 - El Precio de la Victoria
122
CAPÍTULO 121 - Futuro incierto
123
CAPÍTULO 122 - Una Conexión Inesperada
124
CAPÍTULO 123 - Revelaciones en la noche
125
CAPÍTULO 124 - Promesa en la Penumbra
126
CAPÍTULO 125 - Los Secretos de Zaida
127
CAPÍTULO 126 - El Peso del Pasado
128
CAPÍTULO 127 - Ecos de lo no dicho
129
CAPÍTULO 128 - El Peso de las Decisiones
130
CAPÍTULO 129 - Ataque Sorpresa
131
CAPÍTULO 130 - Sacrificio y Verdad
132
CAPÍTULO 131 - La caída de los poderosos
133
CAPÍTULO 132 - Las cadenas del deber
134
CAPÍTULO 133 - Enfrentamiento Emocional
135
CAPÍTULO 134 - Promesas y Dudas
136
CAPÍTULO 135 - Juegos y Amenazas
137
CAPÍTULO 136 - Heridas Invisibles
138
CAPÍTULO 137 - El Legado de Ariadne
139
CAPÍTULO 138 - Sombras en la Noche
140
CAPÍTULO 139 - Admiración y Respeto
141
CAPÍTULO 140 - Anika en Medio
142
CAPÍTULO 141 - Pasado Irreversible
143
CAPÍTULO 142 - Secretos y Conspiraciones
144
CAPÍTULO 143 - Recuerdo en la Nieve
145
CAPÍTULO 144 - Obligaciones Imperiales
146
CAPITULO 145 - Decisiones Complicadas
147
CAPÍTULO 146 - El Velo del Invierno
148
CAPÍTULO 147 - Estrategias y Traiciones
149
CAPÍTULO 148 - El Reflejo de una Emperatriz Rota
150
CAPÍTULO 149 - El Rugido de la Batalla
151
CAPÍTULO 150 - Furia y Destino
152
CAPÍTULO 151 - Leyes Quebrantadas
153
CAPÍTULO FINAL - El Último Latido
154
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