EL SUEÑO DE LAS ESTRELLAS

EL SUEÑO DE LAS ESTRELLAS

Autor(a):Christian Yamil Sánchez Jamillo

PROLOGO

PROLOGO

Un sueño profundo de muchos años en un lecho tranquilo, tan alejado para olvidar el agobiante pasado, tan somnífero aquel mundo fue que calmo el intranquilo corazón de aquellos que habían escapado de mortíferas pesadillas.

Cantaron las aves, gimieron los viejos troncos en el viento austero, una melodía melancólica resonaba en medio de todo el bullicio de la ciudad que prosperaba por los años, con algunos viajeros desconocidos deambulando por sus diferentes objetivos, podías visualizar mucha diversidad en aquella ciudad acalorada. Las amenazas se perdieron del corazón de los pobladores, el dinero florecía alejándolos de toda pena y encaminando sus vidas a una vida placentera y comoda, muchos aventureros al llegar a esta lejana ciudad no paraban de ver asombrados y con la boca casi totalmente abierta.

Un trovador con su laúd alegremente rondaba la ciudad con sus canciones, contando las historias de tales magníficos guerreros, embelleciendo y magnificando las historias de un grupo de expertos guerreros que habían asesinado a unas difíciles bestias al llegar aquí.

Hace ya mucho que las historias del mundo fueron robadas, en los albores del tiempo las memorias fueron solo un viejo lamento, aquellos pesares y heridas de los primeros días ya solo existen como mitos y leyendas.

La armonía recorría por todos los reinos de Nuxamar por los bosques recorría la brisa primaveral, las criaturas y bestias solo vigilaban recelosamente en la profundidad del bosque.

En aquel paraje escondido entre los grandes árboles, reflectaba una luz intensa de granito y roca blanca se levantaba en esos días cálidos la ciudad élfica Arruyn Luz del Alba. Se escuchaban las risas de pequeños niños, el jugueteo de las aves en el cielo, la plática de aquellos comerciantes.

Antaño era que los viejos dioses y creencias azotaban sin perdón estas tierras, solo los eternos elfos recordaban marcadamente con mucho pesar aquellos días donde se perdían compañeros y muchos amigos, donde su eternidad era solo un sueño, pero esos días quedaron muy atrás ahora solo ahondaba los problemas mundanos, así el rey Vexilium miraba las estrellas en el cielo las admiraba y podía sentir como el mundo suavemente latía y moría.

Asi como la felicidad inundaba lentamente el mundo, la agonia se levantaba e intentaba retomar su vieja gloria.

Desde muy lejos una gran calamidad respondía un llamado, agito sus alas después de una eternidad perdido.

Desde el sur se sintió un antiguo despertar se corría la voz de muchos pueblos masacrados, se encendieron las viejas fraguas y muchas fortalezas derruidas.

Desde el oeste, rumores de muchas criaturas extrañas, una plaga empezó a mermar un país del este.

Desde el norte las grandes bestias se sintieron inquietas olvidadas ruinas encendieron su guardia, en las minas enanas las piedras preciosas empezaron a perder su brillo, los bosques empezaban a morir, los olvidados errores que se ocultaron se levantaron deseando devorarlo todo.

El lamento de los viejos días solo quedo en aquellos eternos que lo habían visto y sufrido en propia carne, podían espectar como este gran sueño estaba por ser arrancado, consumido y destruido, un único pueblo aun recordó, algún día volverían lentamente los pesares y la desgracia a este mundo y estas tierras, con un miedo que lo abrazaba constantemente así el rey de estas tierras llamo a su guardia y la encomendó viajar y registrar los eventos que empezaron a marcar el final de esta era.

Imperus, Imperus oh gran calamidad

El frio helado en el norte se quemo

El sur verano eterno de blanco se tiño

Imperus, Imperus infinita oscuridad

Los árboles echaron a llorar

El viejo sauce empezó a correr

Un ruiseñor perdió su voz

El bosque de terror enmudeció

Imperus, Imperus un olvidado recordó

Una plaga se tragó a tu amante

Oro reluciente cual sol avaricia infinita

Imperus, Imperus odio eterno sin razón

Carmesí se tiño en aquel lienzo real

Una falsa espada se levantará

El dorado os traicionara sin dudar

La dama blanca de su altar caerá

Imperus, Imperus cruel destino te llevara

Carmesí y un calor fugaz tiñeron la ciudad

Una estrella fugaz caerá sin deseo se hallará

Imperus, Imperus una segunda oportunidad

Oh hermoso réquiem se orquesta

La perla blanca lentamente morirá

Acepta ya tu difícil realidad

Entrega tu incondicional lealtad

IMPERUS, IMPERUS, IMPERUS ABSOLUTA DEIDAD

IMPERUS, IMPERUS, IMPERUS EL CAIDO SE LEVANTARÁ

IMPERUS, IMPERUS, IMPERUS INFINITA TU SABIDURIA

IMPERUS, IMPERUS, IMPERUS TODOS NOS ARRODILLAMOS ANTE TU MAJESTUSIODAD

¡JAJAJAJAJAJAJA!.........

En el templo de Zhakir, al norte con las más preciosas joyas se escuchaban una terrible melodía de las cuerdas vocales de una vieja, extendía sus brazos mirando al cielo y danzando desnuda, mientras muchas mujeres por el terror levantado en aquella madrugada salían desesperadamente.

-LA SACERDOTISA MAYOR A ENLOQUECIDOOOOO, GUARDIAS, GUARDIAS

Las mujeres apenas con unos harapos salían y gritaban a los pocos soldados que deberían estar ahí, los soldados escalaban hacia el templo, un sudor frio les recorría por las espaldas

-¡Capitan, venga de inmediato!

En su descanso el capitán estaba muy bien adormilado, pero los gritos y los soldados que vinieron a buscarlo lo sacaron de su lecho.

-¿Que pasa por que me despiertan a esta hora? -Los ojos hinchados y unas ojeras tan largas, había dormido con su armadura

-¡Capitan Jugo lo necesitamos para que nos digas que hacer en esta situacion!

-Que diablos esta pasando para molestar a estas horas

-Mi capitán la Gran adivina ella esta -Mirando a su compañero

-Si mi capitán ella -Secaba el sudor de su rostro- tiene que verlo con sus propios ojos

-Que rayos, será una vieja terca, pero no la insulten o se irán llevados a castigo por el concilio de sacerdor- Su voz fue cortada por un grito horripilante que se escucho

En paso lento a la luz de la noche quedaban aun muchos escalones, varios gritos guturales resonaban fuera del templo que se podían escuchar hasta ensordecerte.

Tragando su saliva forzosamente -LLAMAD A SU MAJESTAD, A ESOS BENDITOS CURAS, QUE ESTAIS ESPERANDO- el capitán que siempre estaba en ese trabajo de holgazanería, era muy fácil cuidar de mujeres se repetía, su cara cambiaba rapido de colores a un azul mientras el sudor recorría su cara, se limpiaba a cada rato mientras se acercaba lentamente con algunos soldados bajo su mando.

_Es cierto esa vieja que siempre está balbuceando sobre cómo comportarse en el templo ahora esta desnuda_

_Que mierda está pasando ante mis ojos, solo repite ese nombre una y otra vez ´´Imperus´´_

-¿Capitán que hacemos?, la detenemos esos sonidos guturales no pueden venir de una vieja de esa edad

-ALTO AHI, no podemos tocarle ni un pelo a esta vieja, aun loca es la mayor adivina del continente

_Ciertamente ya está más arrugada que una pasa y ni puede caminar bien, pero madre mía santa, Oh dioses espero que no se ofendan por tener a su apóstol como una bestia desquiciada_

La adivina mayor tenia una sonrisa maquiavélica en su rostro sus ojos abiertos al máximo enrojecidos, su sonrisa iba de oreja a oreja sus dientes ya amarillos relucían mientras danzaba de un lado a otro cantando ese nombre sin parar a todo pulmon y empezaba a escalar las paredes.

Y perdido en sus pensamientos, escondidos y agachados en los muros circundantes a la entrada del templo, un soldado asomo su cabeza la curiosidad y su morbosidad lo llevaron a querer ver más de aquella escena.

Una cabeza perdida de su cuerpo cayo rodando a la vista del capitán que lo pasó inadvertido, para luego despertar de sus pensamientos y abrir sus ojos como platos, el soldado Teros cayo cual marioneta le hubieran cortado sus cuerdas.........