Richard Walker un ingeniero Civil que gerencia la empresa que le dejó su padre, mujeriego y seguro de si mismo. Alexie Piege, diseñadora y paisajista, decide dejar su pasado atrás y volver para gerenciar la empresa que fundó su padre con su mejor amigo. Ahora no solo tendrán que trabajar juntos, también deben salvar la empresa y todo su patrimonio, ¿casandose?
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Enfrenta el pasado
Alexie Peaige (antes)
Entro al restaurante y lo noto muy elegante para una reunión de trabajo.
— Peaige — le digo a la anfitriona que me recibe.
— Venga por aquí señorita Peaige, la esperan — la sigo, mirando a mi alrededor.
Muy poca gente a estas horas, aunque ya para mí es tarde, mi agenda hoy está algo agitada. Me ha costado llevar el ritmo, pero ya son varios meses desde que asumí la gerencia y debo acostumbrarme que esto sería así. A veces me acuesto tan cansada, que creo que cierro los ojos y amanece al instante.
La muchacha me muestra mi mesa y me detengo en seco cuando veo el hombre que se levanta a recibirme.
Dimitri sonríe, sabe muy bien que no me lo esperaba.
—Alexie — me dice y me muestra esas sonrisa que fue motivos de muchas pesadillas.
Me quedo inmóvil.
— Siéntate — me muestra la silla que él saca para que yo me siente, lo hago, trato de evita cualquier contacto con él.
¿Qué es todo esto?
— Por tu cara, imagino que no sabías que mi empresa es la que contrataron para que le suministrarán las tuberías.
Sonríe y desvío la mirada, no quiero ver sus ojos.
No sabía sobre eso, estoy conciente que su familia tienen muchas empresas en este ramo, el mismo tiene algunas pequeñas que se encargan de cosas sin importancia. Sin embargo, sí estoy sorprendida.
— Veo que no vinistes con tu perrito guardian — se burla de Richard.— me imagino que te cela mucho, supongo que ya ha estado en tu cama.
— ¿Qué quieres? — las palabras salen sin míralo. Deseo irme.
— Deseo tantas cosas Mi niña hermosa — mi niña hermosa, así me llamaba y el solo recordar me revuelve el estómago. — una de esas cosas; eres tú.
Las manos me tiemblan, pero necesito enfrentarlo, aquí no me puede hacer nada, sólo usará sus palabras, pero no le daré el poder.
Llegó un camarero con una botella de vino y se la muestra, el degusta y le levanta la copa.
— Prueba este vino Alexie — el hombre me sirve y yo miro el líquido color amarillento.
Ni lo toco.
— Siempre has sido tan callada — su tono baja un poco, es seductora pero yo estoy hastiada.
Lo escucho reír.
— No sé que haces jugando a mandar en esa empresa tan mediocre. Walker ha tratado de levantarla y sigue siendo como cualquiera. Pobre, ahora una mujer lo manda y lo humilla — siento mi pecho subir y bajar de la rabia que me hace sentir con sus palabras.
Richard ha levantado la empresa que nuestros padres dejaron casi en el suelo ya que con sus costumbres antiguas estaban siendo pisoteadas por los grandes empresas que con la nueva tecnología llegaban a obtener excelentes contratos.
— Me voy — me levanto
— Sientate Alexie — el toma de su copa — pensé que esta reunión era de trabajo. Fuiste tan insistente en este encuentro…
— No sabía que era tu empresa y desde hoy ya no te quiero como mi proveedor — lo miró por un segundo, luego me fijo es su asquerosa sonrisa.
— Veo que te llevas por sus sentimientos en materia de negocios — comenta con calma — soy uno de los mejores proveedores, tengo los mejores precios del mercado. Si no, ¿Cómo me contrataron?
Nos miramos, mi tobillo me molesta. Enfrentarlo es mejor, aunque se que lo que dice es cierto, pero no permitiré que sus manipulaciones lleguen a tanto.
¡Ya no tiene poder sobre ti, Alexie!
— Tienes razón — le digo mientras él sonríe — pero no eres el único.
— Siéntate y hablemos — me dice, como si fuera una orden.
— Ya no deseo hablar más contigo — respondo apretando la mandíbula.
— Niña hermosa, veo cuánto te afecta verme — trato de controlar mi respiración, no quiero demostrarle lo que me hace.
Lo hago con Richard, lo enfrentó, mi actitud sería ante él demostrando que no me afecta, aunque si lo hace. Pero Dimitri no puedo esconderlo.
— ¿Dime algo? ¿Walker sabe lo que te gusta? — se inclina en la mesa apoyando sus brazos tratando se agarra una de mis manos, pero no lo dejo — ¿Le has dicho que te gusta el dolor? ¿Que te humillen? ¿Que eres muy sumisa en la cama?
Tomo la copa de vino y le lanzo el líquido mojando su cara.
Él con su mano limpia el rostro con su mano sonriendo.
— No te me vuelvas acerca — le digo y me alejo sabiendo que los ojos a mi alrededor me miran y escucho su risa.
— Vas a venir tú sola a mi, Alexie — me dice.
Yo camino tratando de no tropezar, ya que no controlo mi cuerpo, que se estremece de la rabia y el odio que me hace sentir.
Con los años dejé de temerle, él no me puede tocar más. Pero el odio que ha nacido en mi es algo de lo que no estoy acostumbrada.
Contrato de matrimonio, solo tiene en la introducción y nada más, es una pena 😳